La tregua con Hamas, un as en la manga para Ehud Olmert
jueves, 26 de junio de 2008

Como un boxeador contra las cuerdas que busca una mano salvadora para no terminar en la lona, el primer ministro israelí Ehud Olmert aceleró durante los últimos días las tratativas de paz con los países árabes y los palestinos, que incluyeron el establecimiento de una tregua por seis meses con el movimiento fundamentalista Hamas, que domina la Franja de Gaza.

La negociación, que tiene como objetivo terminar con los constantes y arteros ataques con misiles del movimiento islámico a las poblaciones del sur de Israel, es también el salvoconducto que Olmert imagina para salir de una situación política complicada, que podría desembocar en su renuncia y el llamado a elecciones anticipadas para antes de fin de este año.

¿Qué efecto concreto tendrá el acuerdo con una organización que proclama a viva voz que su objetivo es aniquilar al Estado judío y poner en su lugar una nación palestina islámica? La reacción entre los ciudadanos israelíes, sobre todo en los habitantes de ciudades fronterizas como Sderot, fue de escepticismo. Cansados de soportar los ataques con morteros y misiles Al Qassam, los 120.000 pobladores del castigado sur de Israel pretenden soluciones a largo plazo, y desconfían de la palabra de los líderes de Hamas. 

El propio vicevocero de la cancillería israelí, Lior Hyat, se hizo cargo de la desconfianza del gobierno hebreo ante la tregua, y sólo expresó su deseo de que el acuerdo de no agresión “dure el máximo tiempo posible”.

De todos modos, siempre es plausible que la mesa de negociaciones reemplace al ruido de las armas. Para los pobladores palestinos, la pacificación de Gaza es también una puerta casi milagrosa para salir de la situación de extrema pobreza a la que están condenados dos de cada tres de sus habitantes.

De todos modos, nadie se ilusiona en Israel con un cambio de actitud por parte de Hamas, interesado en cumplir con los deseos de su patrocinante, Irán, y continuar con sus acciones destructivas contra el Estado hebreo.

 "Hamas necesita de este conflicto para seguir gobernando a Gaza, y por eso va a usar este tiempo para rearmarse y en algún momento ellos mismos plantearán el cese del acuerdo", estimó el propio Hyat. “No tenemos ilusiones”, agregó, en un claro indicio de las escasas expectativas que despierta la tregua.

Hay un factor adicional en esta trama. La búsqueda de un acuerdo con Hamas podría determinar el ansiado regreso a casa de Gilad Shalit, el soldado israelí secuestrado hace dos años y retenido por Hamas en algún lugar de la pauperizada y caótica Franja. Parte de los esfuerzos del gobierno israelí están destinados a ese fin, que supondría un simbólico triunfo para una administración que fuera criticada de manera feroz por el manejo del conflicto con Hezbollah en el Líbano.

Los partidos de la oposición, sobre todo el Likud del ex primer ministro Biniamin Netaniahu, criticaron duramente el acuerdo alcanzado, y piden “acción directa” contra Hamas. Tal vez, el precario cese del fuego sea el último paso antes de que Olmert y el ejército israelí tomen la decisión de atacar a Hamas por la vía armada. No parece desacertado agotar todas las instancias de diálogo, aun con quienes, al decir del primer ministro, “sólo son terroristas sedientos de sangre”.

Más allá de las tratativas destinadas a lograr la paz con los países y movimientos vecinos, apoyadas por la UE esta semana por medio del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, Olmert debe hacer frente a las presiones de su propio gabinete, parte del cual ya le ha pedido que deje su cargo, debido a las acusaciones sobre corrupción que pesan sobre él desde hace meses.

Los analistas políticos y buena parte de la opinión pública israelí coinciden en que una salida elegante ante tanto descalabro sería el llamado a elecciones anticipadas, que den como resultado un nuevo gobierno, fuerte y legitimado, que pueda tomar decisiones cruciales con el respaldo de la ciudadanía israelí.

El interrogante que se abre no es menor: ¿seguiría Netaniahu, principal favorito en todas las encuestas de opinión, por el camino trazado por Olmert? ¿ Sobrevendrá una etapa de frialdad, congelamiento de las negociaciones y aislamiento de Israel? Preguntas que están planteadas y que tienen como base la gestión de Netaniahu como primer ministro. Fue en su periodo al frente del gobierno cuando Israel archivó las iniciativas de paz del laborismo y estableció que la seguridad de sus ciudadanos es el primer y principal objetivo de sus esfuerzos.

Acosado por problemas internos, Olmert acaba de abrir otro frente de conflicto, al afirmar que “la era de la aliá (inmigración) está llegando a su fin”. El futuro dirá si son meras expresiones personales o el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre Israel y la Diáspora judía.-