INDAGACIONES: UN TEXTO OLVIDADO DE BORGES
viernes, 18 de abril de 2008
La violenta obscenidad del antisemitismo criollo 
Publicado en Clarín 06/04/2003 edición del domingo

En una columna política escrita en agosto de 1932 a pedido del semanario Mundo israelita, Borges embiste contra el antisemitismo vernáculo. Es uno de esos raros textos del escritor, rescatados del olvido después de 75 años.
 
Rogelio García Lupo. PERIODISTA.
Mientras buceaba en las profundidades de viejos archivos el investigador argentino Daniel Lvovich (38 años, doctor en historia), encontró un diamante escondido en la colección polvorienta de un antiguo periódico de la comunidad judía argentina.
 
Lvovich había dedicado cuatro años a preparar su tesis sobre nacionalismo y antisemitismo en nuestro país para aspirar al doctorado en historia de la Universidad de La Plata, cuando ante sus ojos apareció una columna de Jorge Luis Borges dedicada al tema de su investigación.
 
"Con su habitual ironía —dice el investigador— Borges denunciaba allí la incoherencia de quienes, reclamando su pertenencia al catolicismo, pretendían desarrollar una escalada de violencia antisemita comparable a la de los sucesos de la Semana Trágica en enero de 1919."
 
El texto de Borges, de menos de trescientas palabras, fue escrito a pedido del semanario Mundo Israelita en medio de temores y tensiones provocadas en agosto de 1932 por una entidad antisemita que convocó a un acto en la plaza del Congreso para repudiar al comunismo. La declaración de la denominada Comisión Popular Argentina contra el Comunismo
 
(CPACC) no mencionaba a la comunidad judía en especial pero era muy conocida su violenta prédica que relacionaba a los judíos con el comunismo.
 
"Un rumor circuló con insistencia por Buenos Aires en los días previos al acto, según el cual los asistentes al mitín atacarían a personas e instituciones judías", señala Lvovich. En ese contexto, el periódico solicitó diversas opiniones sobre la situación, señalando en un editorial que "elementos tendenciosos, desembozados algunos y agazapados en las sombras otros, han estado sembrando la confusión por todos los medios a su alcance, empeñados en derivar la protesta contra los comunistas hacia una acción punitiva contra los judíos, que serían sinónimos."
 
Borges, junto con Leopoldo Lugones y Ricardo Rojas fueron los principales escritores consultados por la encuesta. Lugones estaba notoriamente vinculado con el régimen militar del general Uriburu y el secretario de éste acababa de lanzar un manifiesto calificando como "verdadera máquina infernal" a la comunidad judía. Sin embargo, Lugones siempre había rechazado los arrebatos antisemitas que aparecían entre los nacionalistas y había defendido a la comunidad contra esos ataques. En cuanto a Ricardo Rojas, autor de un libro justamente titulado La Restauración Nacionalista, también se oponía a cualquier forma de discriminación.
 
"Quizás precisamente debido a la multiplicidad de denuncias y al alto nivel político de éstas, el temido pogrom no tuvo lugar y el acto anticomunista, al que asistieron entre cinco y seis mil personas, se desarrolló con normalidad", dice Lvovich.
 
El texto de Jorge Luis Borges, entre tanto, fue olvidado en los 75 años siguientes, hasta que Lvovich lo recuperó, incluyéndolo ahora en su obra Nacionalismo y Antisemitismo en la Argentina (Vergara, 2003), de próxima aparición.
 
A los 33 años Borges ya había publicado, en 1932, suficientes libros como para ser consultado a la par de Lugones y Rojas. Los ensayos de Discusión se sumaron ese año a los poemas de Fervor de Buenos Aires, Luna de enfrente y Cuaderno San Martín, y a los ensayos Inquisiciones, El tamaño de mi esperanza, El idioma de los argentinos y Evaristo Carriego. Ese mismo año Borges había conocido a Adolfo Bioy Casares y ya formaba parte del cenáculo de Victoria Ocampo y la revista Sur.
 
La obra dispersa de Borges ha sido cuidadosamente recuperada y editada en los últimos años. "Pero cada vez es más difícil encontrar textos olvidados como éste", sostiene uno de los mayores especialistas en su obra, Alejandro Vaccaro, quien además posee una colección reconocida mundialmente de libros, manuscritos y fotografías del escritor. El mismo Vaccaro ha tenido éxito en el rescate de textos desconocidos de Borges, como una colección de sus cartas privadas de la década del 20 y otra de 200 cartas escritas por Leonor Acevedo, su madre, siempre alusivas al escritor y a la evolución de su obra. Para Vaccaro, también tiene especial significado la foto de Borges que ilustra la página ahora rescatada: "Está peinado como no lo he visto en ninguna otra foto y además lleva un moñito romántico, tampoco frecuente en él".