“Progrom- Holodomor- Holocausto”.
jueves, 07 de febrero de 2008
Por el Dr. Isidoro Gueller
El 27 de enero de 2007 correspondió al “Día de Conmemoración Internacional del Holocausto”, aniversario de la liberación de Auschwitz por la tropas rusas el 27 de enero de 1945

En mi familia en particular, mi madre fue traída de niña en 1903 y residió, sucesivamente, hasta su temprana muerte en Moisés Ville, Algarrobo y Carlos Casares. Aunque la vida rural era dura en esos años, el ambiente de libertad y posibilidad de progreso eran irrestrictos. Habiendo nacido en Kiev, capital de Ucrania donde sólo podían vivir y estudiar un 20% de ciudadanos judíos, el destino le brindó el privilegio de habitar en Argentina sus 39 años de vida, y se salvó así, de estos progroms.
Mi padre, había nacido en el pueblo de Groseles-Goberny Gersona, Ucrania. Llegó a la Argentina en 1916, entre otras razones porque no quiso convertirse a la religión del zar y continuar en el ejército. Aquí los unió el destino.
Su laboriosidad personal, como la de tantos gringos, les permitió progresar y abrir el camino para sus seis hijos. El destino los libró de los progroms y de los stalinistas. Entre los cuales era muy activo el ucraniano Nikita S. Jrushov, (nacido Perelmuter).
En dos cartas cruzadas entre mi padre y un hermano, en los meses de abril y mayo  de 1922, (escritas en idish y traducidas por Berta y Paloma Sneh),   se revela que en la. Argentina, los judíos ucranianos intentaban hacer algo por sus familiares, su texto es por demás expresivo:
                                                   

23 de abril de 1922 
Hermano Abraham:
“Ayer recibí una carta del hermano Iacov, con una carta de Sime, desde Rusia, que escribe pidiendo ayuda y se la tenemos que mandar. El martes te envío una cuota de $ 30,00 para que mandes algo de alimentos a Odessa. Ropa juntaré esta semana y quiero mandar a B Blanca por correo común en paquetes de 5 kilos. Mandame las cartas y todos nosotros juntos, les enviaremos de apoco para que les resulte un poco máaaaaaas llevadera la situación.
Tal vez encontremos ayuda, para traer a alguien para acá. De nuestra madre no hay ni señales. ¿Quién sabe dónde estará?...”

Rivera, 5 de mayo de 1922

Hermano:
“Recibí tu carta con los cheques y, ese mismo día mande a Rusia dos paquetes de alimentos. Esto significa $ 60,00 pesos por la comida y también ropa. Yo repetí el envío y, dentro de dos semanas, seguiré mandando. Puede que los ayude en algo, sino  es demasiado tarde. Nuestro hermano Iacov, va a mandar bastante y espero que les alivie un poco. Es una desgracia para todo el mundo y para nosotros también….”.
Así dialogaban Abraham, Isaac, Jacobo y el medio hermano Shope,  mi padre y sus hermanos, los que se salvaron. En Ucrania, quedaron otros nueve medios hermanos, de los cuales no se tuvo mas noticias.

Holodomor
El Señor Embajador de Ucrania, en Argentina: O Nykonenko, en notas publicadas, en los diarios La Nación y Clarín en noviembre del 2007, alerta sobre: “El deber de no olvidar el genocidio en Ucrania”, “Holodomor es la muerte por hambre causada por el stalinismo en Ucrania en los años 30”. De esta manera recuerda la muerte de 25.000 personas por día, como acción  bien planificada, ya que sus iniciadores y ejecutores entendían lo antijurídico de sus actos y por ello cuidaban que cualquier prueba desapareciera para siempre o fuera bien guardada. Destacando por último, que el reclamo de su gobierno sea reconocido como acto de genocidio contra el pueblo ucraniano
Nada mas justo que esa petición, pero da mucha pena que no se lo escuche reclamar  por sus ciudadanos judíos, en ningún foro ni circunstancia.

Holocausto Ucraniano: 
La historia
Al declararse la Segunda Guerra Mundial en 1939 y  al ser invadida Ucrania por las fuerzas nazis, el 16-3-1941 en que fue ocupado el puerto de Odessa, luego de una heroica defensa de setenta y tres días, se produjo el exterminio masivo de judíos. La ocupación nazi, marco a fuego el colaboracionismo de una gran parte de la población ucraniana con tendencias pro nazi.
El diario The New York Times, en la edición que publica el diario Clarín los días sábados, divulga el relato  de un religioso norteamericano no judío, sobre   su reciente  experiencia en el destape de las fosas comunes que usaban los nazis para el esterminio de la población judía. Manifiesta que utilizaban las fosas antitanques para matar a sangre fría, procurando utilizar solo una bala por persona, para economizar proyectiles. Esto determinaba que  al cubrir con tierra a las miles de victimas aun agonizantes, se produjeran   movimientos en el terreno, hasta  varios días después. Destaca el autor   que el holocausto ucraniano ascendió a 1.500 000 almas
Confesamos no haber leído ni una sola palabra del Sr. embajador de Ucrania sobre este tema. En la práctica las autoridades ucranianas se limitan a la retórica, y el intento de perpetuar la memoria es realizado por algunos rabinatos que tratan de cubrir la falencia, al erigir monumentos y efectuar campañas educativas. 

Mi historia
Es así,  que en la perspectiva histórica del Siglo XX para los judíos ucranianos, como se expresó al comienzo, fue de una crueldad indescriptible ya se tratase de progroms, holodomor u holocausto.
Los judíos ucranianos que llegaron a América, en particular a la Argentina, si bien participaron de todas las vicisitudes del país, buenas y malas,  recibieron el don del derecho a la libertad, al trabajo, a la vida y retribuyeron con holgura tan inapreciables bienes, inclusive hasta con un Premio Nobel en Ciencias.
Relatare un aporte significativo que hizo una persona humilde y desconocida, para que no quede en el olvido:
Me refiero a mi hermana mayor, que en los primeros contingentes que llegaron a Algarrobo-Carlos Casares, había un campesino a quien denominaban el “ruso loco” porque nunca había querido separarse de una bolsa con semillas, con las cuales cifraba su esperanza de supervivencia en América.
Esas semillas, eran semillas de girasol. En la actualidad Carlos Casares es Capital Nacional del Girasol.