Desechar el diálogo
domingo, 11 de mayo de 2014

Por Julián Schvindlerman.*

a) ¿Qué consecuencias tiene para el proceso de paz el pacto entre Hamas y Al Fatah? ¿Por qué lo complica aún más?

Dado que Hamas es un movimiento fundamentalista opuesto a la existencia del estado de Israel, una unión de Fatah con éste implica la imposibilidad de la negociación política con Israel. Para Jerusalem resulta inconcebible que su socio en el proceso de paz reniegue de las tratativas y se alíe con un grupo terrorista comprometido con su destrucción. Con Fatah es difícil llegar a un acuerdo, con Hamas es imposible sentarse a conversar. Esa es la diferencia crucial.

b) ¿Por qué para el primer ministro Benjamin Netanyahu el pacto significa suspender las negociaciones de paz así como nuevas sanciones?

Benjamín Netanyahu ha dicho que Mahmoud Abbas debe elegir entre la unión nacional con Hamas o la paz con Israel. La Autoridad Palestina repudió las conversaciones con Israel al negarse a posponer la fecha del acuerdo posible y postularse unilateralmente a varios organismos de las Naciones Unidas. Hasta aquí uno podía pensar que se trataba de una técnica de negociación por medio de la presión. Al acercarse a Hamas daría más la impresión de que Abbas está dispuesto a desechar enteramente el diálogo con Israel. Ante esta conclusión, el gobierno israelí decidió suspender reuniones previstas y endurecer su posición.

c) Este pacto entre Al Fatah y Hamas, ¿se puede leer en clave electoral? ¿Por qué ahora sí habrá elecciones en seis meses?

Creo que debe leerse bajo la luz de un impedimento psicológico colectivo en el liderazgo palestino. La Autoridad Palestina, engendrada en los Acuerdos de Oslo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, quiere un estado independiente, pero anhela obtenerlo por medio de la confrontación, sea ésta militar o diplomática. Yasser Arafat rechazó la componenda en Camp David en el año 2000 y lanzó una intifada. Abbas rechaza ahora la posibilidad de la paz y la soberanía y apela a la imposición diplomática por medio de la ONU. En ambos casos veo una determinación del liderazgo palestino en alcanzar sus objetivos nacionales por fuera de un acuerdo con el estado judío. Los dirigentes palestinos parecen sentir que un estado que emerja de la negociación con Israel carecerá de legitimidad y sólo la tendrá si es "ganado" por medio de la confrontación.

d) En su opinión, ¿por qué EE UU, con su secretario de Estado John Kerry a la cabeza, ha insistido en retomar el proceso de paz cuando ninguna de las partes había hecho ningún avance considerable?

Fue un error de esta Casa Blanca. El nuevo Secretario de Estado John Kerry se entusiasmó con la idea de que él triunfaría donde todos los demás diplomáticos han fracasado y se abocó a la tarea con una fuerte obsesión. Barack Obama eligió dedicar energías y atención a un conflicto perdurable a expensas de atender otras urgencias globales. Oportunamente, muchos analistas hemos señalado que ese camino estaba errado, pero no es ésta la primera vez que un gobierno norteamericano pretende solucionar idealmente esta disputa centenaria.

*Escritor y docente. Experto en política internacional. Preguntas elaboradas por E. S. Sieteiglesias de La Razón digital LA RAZÓN.es