Antoine Laurent Lavoisier
martes, 22 de mayo de 2007

Una puerta abierta al conocimiento
Por la Dra. Corina Schvartzapel

Hace más de 200 años que el gran químico francés Antoine Laurent Lavoisier, nacido en París en 1743, fue guillotinado en mayo de 1794. Había sido condenado a muerte por Robespierre, el juez Coffinhals y muchos otros integrantes de la Revolución francesa.

Francia, siglo XVIII

La Revolución francesa se inicia en 1789, pero en su lento desarrollo va adquiriendo violencia.

Es un hecho significativo que en febrero de 1787 se da el comienzo de una crisis económica, que en gran parte era producto de la aventura francesa de una guerra en América

Por otra parte, los motines urbanos y rurales comienzan a darse a fines del año 1788. Existía la idea de que los problemas financieros serían resueltos por los Estados Generales, convocados por Luís XVI. Por lo tanto, éste pasa a ser el tema político más importante de Francia.

El abogado Maximilien Robespierre, pudo presentarse a la convocatoria del Rey gracias a su primera aparición en público a raíz de la una publicación de un manifiesto que había escrito poco tiempo antes.

La convocatoria reunió después de 175 años a la nobleza, al clero y al denominado Tercer Estado. Estos tres estamentos debían deliberar sobre asuntos de especial gravedad para la nación.

Con motivo de la convocatoria de los Estados Generales, el ambiente político y social se convulsiona, se prolongan las agitaciones y las reuniones de corte político. Fue así como los fenómenos de corta y media duración se unen alargándose en el tiempo.

Durante la Asamblea y a fin de palpar el sentimiento del pueblo se leyeron los llamados cuadernos de quejas, que habían sido recibidos por los representantes estamentales, Robespierre, tuvo en esos momentos un papel destacado por su oratoria. Él criticó la postración de buena parte de la sociedad y propuso un cambio radical de rumbo, a fin de acabar con el régimen que calificaba de tiránico.

Las ideas de Robespierre se encuadraban dentro de una ideología democrática radical. Esta tendencia se basaba en el pensamiento teórico de Rousseau (1712 -1778), que postulaba una democracia plena, con representantes populares designados mediante sufragio universal. Si bien Robespierre representaba los intereses de la pequeña burguesía, deseosa de lograr una economía liberal y obtener poder político, también pensó en un Estado fuerte garante de libertades, de educación gratuita y de asistencia a los más necesitados.

En el mes de julio, la Asamblea Nacional se transforma en la "Asamblea Constituyente". Los historiadores coinciden en ver en esta denominación y en este acto el principio del fin de la monarquía absoluta francesa, ya que se atribuye facultades políticas sin tener en cuenta la presencia del rey. En ese momento Robespierre fue elegido como uno de los redactores de la Constitución.

Luego, los motines estallan no sólo por la medida política sino también por motivos económicos; el hambre y las condiciones desesperantes de la sociedad continuaban y se agudizaron durante el año 1789. Por otra parte, se establece una serie de principios sagrados y naturales: libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión.

El rey debe aceptar estos derechos en el mes de octubre de 1788, porque había presentado resistencia y amenazado con la marcha de tropas. Los motines populares y las mujeres juegan un papel muy destacado en este mes de octubre, tan decisivo. El rey acepta el poder de la Asamblea, así el Antiguo Régimen político firmaba su “acta de defunción”

El año 1789 fue el de la revolución de la “esperanza” y a la vez es la revolución del “miedo”, miedo que podía derivar en motines, revueltas y atropellos contra la propiedad. O como sucedió con Lavoisier, atropello a la vida.


El destino de Antoine L.Lavoisier

Como en historia es peligroso caer en verdades absolutas, porque supone mirar una sola de las partes y dejar de lado muchas otras variantes, podríamos pensar que el constituyente Robespierre se quitó la máscara cuando convalidó la condena a muerte de Lavosier, al considerarlo un contrarrevolucionario. O la Revolución tomó un curso diferente sobre la visión de libertad y humanidad Esto ocurrió en el período denominado el “Régimen del Terror”, en el que no sólo los monárquicos eran perseguidos sino también los revolucionarios moderados u hostigados por recelo, como ocurrió con Lavoisier.

El rigor del pensamiento científico de Lavoisier, y la superioridad intelectual demostrada en cierta polémica que se desarrolló en el seno de la Academia Francesa de las Ciencias despertaron recelos en algunos académicos que habían alcanzado poder en la recién iniciada Revolución francesa, entre los que se hallaba el radical Marat. A instancias de éste, Lavoisier fue despojado de los cargos políticos y académicos que ocupaba y, cuatro años más tarde, detenido, juzgado, condenado y ejecutado en mayo de 1794, a la edad de 50 años. Así fue truncada brutalmente la vida del científico en su plenitud creadora. Tras su detención, hubo algunos que quisieron interceder a su favor en el tribunal que los juzgó, señalando que el acusado no era un contrarrevolucionario sino un científico; el juez Coffinhals respondió con la triste célebre frase “La república no necesita sabios”. Por la decisión de condenar a muerte a Lavoisier, el matemático Lagrange, su contemporáneo, expresó: “Ha bastado un instante para hacer caer su cabeza, mientras que tal vez, cien años no serán suficientes para reproducir otra semejante”. Fue el modo de mostrar con qué desprecio se lo había tratado a Lavoisier y a su producción científica.

Vida y Obra de Antoine Laurent Lavoisier

Lavoisier -1743-1794- fue el hijo de un rico abogado parisiense. Fue educado en la forma clásica. Estudió la carrera de leyes e inició su actividad en el campo de la literatura, pero su relación con el mineralogista Guettard y la fascinación por las conferencias químicas de Rouelle -famoso científico de la época- orientó su vida hacia la investigación científica. Ya a los 22 años publica una memoria sobre el yeso siguiendo un método cuantitativo que nunca abandonó. Recibió una medalla de oro por un trabajo sobre el mejor sistema de alumbrado de las calles, presentado en un concurso abierto por la Academia de Ciencias. En 1765 fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias, y se ocupa de los informes sobre cuestiones industriales que deben someterse a dicho organismo.

Como necesitaba dinero para sus investigaciones, compra una participación en la “Granja General” -Ferme Générale- Como era un incansable trabajador pudo armonizar sus múltiples viajes de la nueva ocupación con sus investigaciones en Paris.

En 1771 se casa, y su esposa resultó ser una activa colaboradora que le traduce del inglés las memorias de químicos que aparecen en esta lengua. Madam Lavoisier dibuja cuidadosamente los complicados montajes experimentales que ilustran las memorias de su amado cónyuge.

Al ser nombrado regisseur de poudres – director de sustancias- puede disponer del contacto con filósofos y científicos de toda Europa, pues sabe que la colaboración de muchas inteligencias puede llegar a descubrir los secretos de la Naturaleza. En este sentido fue un adelantado de lo que hoy conocemos como comunidad científica.

Se hace necesario reafirmar que Lavoisier fue el hombre que puso luz para la comprensión de los fenómenos químicos; después del período denominado de los flogistas, que aun siendo una teoría falsa, tuvo el mérito de ser la primera capaz de coordinar el conjunto de los fenómenos esenciales relacionados a la combustión.

Lavoisier al utilizar el método cuantitativo en el análisis de las sustancias, logra determinar la calidad y cantidad de los elementos que la forman. Como ejemplo logró evidenciar la presencia de los elementos carbono e hidrógeno en el compuesto hulla.

Hace miles de años, uno de los primeros descubrimientos del hombre fue el fuego. También durante ese tiempo comprobó que diversos materiales, como la madera, la hulla, el carbón, ardían; luego aprendió a controlar el fuego. Pero la respuesta a por qué pueden quemarse fue un misterio hasta que pudo ser revelado por la inteligencia del hombre.

Si tomamos el ejemplo de la hulla, un compuesto que contiene carbón e hidrógeno, y además sabiendo ahora que el aire contiene oxígeno conseguimos entender el fenómeno de la combustión. Este conocimiento nos permite inferir que cuando la hulla comienza a arder, el carbono e hidrógeno se combinan con el oxígeno y producen dióxido de carbono y agua. La parte de la hulla que no es carbono e hidrógeno subsiste como una pequeña cantidad de ceniza. Esta ilustración suena bastante fácil, pero por miles de años, aunque el hombre sabía acerca del fuego y que diversos materiales podían quemarse, la explicación sólo fue clara para la gente recién hace un poco más de 200 años, me estoy refiriendo a la explicación verdadera.

El hombre que iluminó este fenómeno fue el químico francés, llamado Antoine Laurent Lavoisier, quien estaba muy interesado en saber por qué algunos objetos ardían, y estudió este problema muy de cerca. Gracias a su trabajo se pudo entender el fenómeno de la “oxidación”. Esto sucede cuando una sustancia se combina con el oxígeno. La oxidación sucede todo el tiempo. Este fenómeno acontece cuando un trozo de hierro se corroe, o cuando se prende fuego en un campo, o cuando arde la llama de una hornalla.


Conclusión

Robespierre, Coffinhals, Marat y otros integrantes de la Revolución francesa que desearon cambiar el régimen monárquico, en muchas circunstancias se olvidaron de mantener los criterios morales que habían sido las consignas de la Revolución. De nada sirvieron los patrióticos servicios y la extraordinaria personalidad de Lavoisier a la hora de ser condenado a muerte. Parece actual la traición a las ideas sostenidas en el discurso, a la presencia de víctimas que no conmueven, a la estrechez de la interpretación de los hechos. Lavoisier fue juzgado con los demás miembros de la odiada Ferme Générale. Poco tiempo después Robespierre, Coffingals, Marat y muchos otros fueron ajusticiados en la guillotina, siguiendo el destino de sus víctimas; había terminado “el tiempo del Régimen del Terror”.

Los nuevos dirigentes y el pueblo se dieron cuenta del error cometido por la Asamblea. Pocas semanas después de la muerte de Lavoisier, devolvían a la viuda todas las propiedades confiscadas. La humanidad perdió a un gran pensador.