Yasmin, la inesperada agente árabe infiltrada
lunes, 24 de agosto de 2009
SAL EMERGUI .- Tras recibir esta semana la placa y la pistola, Yasmin afirmó: "Es una lástima que mi madre no esté ya entre nosotros, le hubiera gustado ver como cumplo por fin mi sueño de ser policía". Un sueño que se pudo convertir en pesadilla si no fuera por su habilidad, discreción y suerte.

Yasmin nació en Haifa y, a los 18 años, se alistó como voluntaria en la Guardia Fronteriza, una decisión excepcional e inusual en el sector árabe israelí. Posteriormente, trabajó en varias empresas de seguridad privada.


Su destino cambió cuando fue asignada para hacer guardia en una importante comisaría en el norte de Israel. Allí hizo buenas migas con varios agentes y oficiales a los que expresó su deseo de ser policía para luchar contra el tráfico de drogas. "He crecido en un ambiente donde las drogas son lo más habitual. Conozco a casi todos los traficantes. Si me dejan colaborar, conseguiré pruebas y acabarán en la cárcel", les garantizó a los agentes.

Los detectives quedaron impresionados ante la motivación y valentía de Yasmin y accedieron a su petición. Sin formar parte del cuerpo policial, se convirtió en agente infiltrada en el mundo de las drogas en Haifa. "Al principio, tenía mucho miedo ya que en el barrio circulaban rumores de que yo colaboraba con la Policía. Pero me concentré en mi trabajo. En los barrios que yo conozco, prácticamente no hay casa sin drogas. Tenía mucho trabajo", cuenta ahora.

Un secreto tan bien guardado que su padre se quedó de piedra al enterarse hace unos dias. Durante varios meses, sirvió de anzuelo perfecto. Uno a uno, fueron cayendo los principales narcotraficantes. "Cuando haces un trato con un delincuente en su coche y de noche, piensas que te pueden pillar y matar pero yo siempre estuve tranquila ya que la Policía me protegía a distancia", recuerda.

Los agentes que la guiaron reconocen que hubo momento de mucho peligro. "Entre los traficantes, empezó a tomar cuerpo la idea de que Yasmin era una confidente". Ella, sin embargo, les convenció que era mentira, fumando y estando con ellos como buenos amigos. Además de valentía, hablaba su mismo lenguaje, era casi como de la familia", reconocen en la Policía.

De que es la primera mujer árabe que actúa de infiltrada, responde: "Estoy contenta y orgullosa. Mi ejemplo puede servir a más jóvenes árabes para ingresar en la Policía y detener a delincuentes".

Tras cinco meses actuando en la oscuridad, su cara ya es conocida y muy odiada en la delincuencia del norte del país. Ante las amenazas de muerte de varios compañeros de los detenidos, el inspector Roni Atia, le dijo: "Yasmin, si alguien se atreve a dañarte o amenazarte, sentirá el largo brazo y mano dura de la Policía. Estamos contigo, has hecho un gran trabajo".

A partir de hoy, Yasmin será una agente de policia más. Sabe que deberá esperar mucho tiempo para volver a ser una anónima inflitrada.