Tuberculosis
jueves, 28 de agosto de 2008

Ciencia/Salud

Una puerta abierta al conocimiento

Por la Dra. Corina Schvartzapel

El hambre, la falta de vivienda adecuada, y otras carencias a consecuencia del quebranto económico por la ausencia de trabajo y apoyo de serios planes sociales llevan al incremento de patologías como la tuberculosis. Esta dolencia, como muchas otras, eleva las estadísticas en los grupos humanos más desamparados. Estas personas indefensas desbordan los comedores y las salas médicas de amplias zonas de la Argentina como la de otros países en vías de desarrollo. 

ROBERT KOCH Y LA CUESTIÓN SOCIAL

Marzo es el mes en que se conmemora el “Día Mundial de la Tuberculosis” en homenaje a Robert Koch -Premio Nobel, 1905-.

Evocar al Dr.Koch es recordar que ya pasaron 126 años desde que este médico rural comunicara, el 24 de marzo de 1882, a la Sociedad de Fisiología de Berlín el hallazgo del microorganismo relacionado con la tuberculosis-TB-. Este trascendente descubrimiento no fue suficiente para lidiar con la enfermedad, debido a que otros factores sociales entrelazados no han sido solucionados hasta ahora en la gran mayoría de los países en vías de desarrollo. 

Desde la Revolución Industrial, la tuberculosis se convirtió en un problema importante de salud. Entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX, se produjo un éxodo masivo de campesinos hacia las ciudades; el antiguo agricultor se convirtió en obrero industrial. La carencia de habitaciones fue el primer problema que sufrió esta población marginada socialmente; debía vivir en espacios reducidos sin las mínimas condiciones de higiene y comodidades. A ello se sumaban largas jornadas de trabajo, que llegaban a más de 14 horas diarias, en las que participaban hombres, mujeres y niños con salarios de miseria, y que carecían de toda protección legal frente a la arbitrariedad de los dueños de las fábricas o centros de producción. Este conjunto de males que afectaba al proletariado urbano se llamó la “Cuestión social”, haciendo alusión a las insuficiencias materiales y espirituales que les afectaban. Este fue el contexto que favoreció la propagación de la TB.

Antes del descubrimiento de la estreptomicina la TB era la enfermedad que más muertes causaba. Posteriormente con nuevos fármacos como la isoniazida, la rifampicina y otros que permitieron el desarrollo de nuevos principios terapéuticos convirtieron a la TB en una enfermedad curable en la gran mayoría de los pacientes, siempre que se repararan otros aspectos de la problemática de la TB. 

TUBERCULOSIS

La enfermedad tuberculosa puede evolucionar en forma crónica y afectar diferentes órganos, pero la localización más frecuente es la pulmonar.

El agente etiológico relacionado con la enfermedad es un microorganismo en forma de bastoncito que se lo conoce como bacilo de Koch. Este bacilo por poseer una propiedad particular compleja en su pared celular lo hace resistente, una vez teñido, a la decoloración con ácidos y alcohol; por ello se lo conoce con el nombre de bacilos ácidos-alcohol resistente (BAAR). Esta característica permite determinar rápidamente su presencia en una muestra de esputo, por lo que representa una herramienta diagnóstica esencial, siendo además económica y sensible. Para mejorar la detección específica del agente etiológico de la TB se realizan cultivos complejos en el laboratorio de bacteriología.

La transmisión del bacilo de Koch es principalmente humana, por lo general de persona a persona. La bacteria penetra en el organismo humano por vía aérea, rara vez por vía digestiva o por otras vías.

En aquellos países en los que la leche de vaca no es sometida al proceso de pasteurización, la puerta de entrada puede ser digestiva por un bacilo de una especie diferente a la de transmisión interhumana.

Sin embargo casi todas las infecciones se deben a la inhalación de microgotas, partículas infecciosas aerosolizadas por tos, estornudos o al hablar, que se secan mientras se transmiten por el aire, permanecen suspendidas durante períodos prolongados y alcanzan las vías respiratorias terminales. 

La TB es una enfermedad muy antigua, fue posible demostrar bacilos ácido-alcohol resistente en huesos del hombre Neolítico, en vértebras de momias egipcias, en cadáveres incaicos momificados. Pero, como se detalla más arriba, las epidemias de TB se produjeron con la aparición de la sociedad industrial, que favoreció el contagio por el hacinamiento.

Otro hecho del siglo XX produjo un incremento muy importante de la TB, fue el que incumbió a la epidemia de HIV/SIDA.

En resumen, la problemática de la TB corresponde a:

-Pobreza, marginalidad, hacinamiento.

-Coexistencia de dos epidemias TB+ HIV/SIDA.

-Dificultad de los problemas de control en el tratamiento y la detección de casos.

-Las resistencias a los fármacos que desarrolla el bacilo de Koch.

EPIDEMIOLOGÍA

El bacilo de Koch infecta a un tercio de la población mundial y ocasiona de 8 a 9 millones de casos nuevos de TB en el mundo y aproximadamente 2 millones de muertes cada año. El 80% corresponde a 22 países de alta carga de la enfermedad. El primero de estos es la India con casi 2 millones anuales. En 2004 la Argentina notificó 12.000 casos nuevos de TB; se considera mediano grado de incidencia

Los dos factores esenciales para la rapidez de su propagación son las condiciones de hacinamiento

-Cuestión Social- y una población con escasa resistencia natural o adquirida como la que presenta un paciente con HIV/SIDA. Se calcula que 40 millones de personas en todo el mundo viven actualmente con HIV. Por lo tanto, el potencial de interacción continuada entre el SIDA y la TB sigue siendo inmenso.

El tratamiento debe ser supervisado directamente por el médico o personal del equipo de salud. El control del tratamiento puede impedir la resistencia a los fármacos provocado por el abandono del tratamiento o porque el individuo sólo utiliza monoterapia, cuando en realidad tiene que utilizar por lo menos tres drogas que deben ser indicadas por el médico.

PREVENCIÓN

La búsqueda de casos se realiza en: contactos estrechos del círculo íntimo del paciente; en los inmigrantes de países de alta incidencia; en poblaciones predispuestas como las personas con HIV/SIDA y con síntomas respiratorios.

El Estado debe encarar serios planes sociales que contemplen adecuada vivienda, nutrición, educación, fácil acceso a los centros de salud.

Detectar infección latente utilizando la prueba de la tuberculina, conocida como PPD.

La vacuna BCG, aplicada al recién nacido, evita que menores de 5 años contraigan meningitis tuberculosa y formas diseminadas de la enfermedad.