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Terrorismo Imprimir E-Mail
jueves, 08 de mayo de 2008
Por Rodolfo Jacobi
(Especial, desde Jerusalem)
El criterio respecto al empleo de actos subversivos y de violencia de un sector contra otro no es uniforme y depende de qué lado del escenario se encuentre el observador. Pensando en los tiempos modernos, uno de los más notables actos terroristas fue cometido por el Irgún en la Palestina del mandato britanico, en 1946, entre ellos el dirigido contra el Hotel King David en Jerusalem. Este hotel no sólo fue usado por turistas. En dos pisos del ala izquierda donde fueron colocados los explosivos, sirvieron al gobierno colonial británico de cuartel general de las fuerzas armadas en Palestina y Transjordania, y de centro neurálgico de la administración civil. Por lo tanto, el destino del ataque no fue el hotel como tal o las personas que se alojaban en él, sino las autoridades gubernamentales y militares que se situaron en los dos pisos del ala izquierda. La intención no fue una matanza indiscriminada a diferencia de muchos grupos terroristas del presente. No fue propósito estratégico del Irgún apuntar a civiles y causarles daño. Las afirmaciones de Beguin, en su tiempo, de que habían anunciado un golpe e invitado a abandonar el hotel, según algunos observadores no justificaba el atentado en el cual murieron 91 personas  y resultaron heridas 45. Entre las víctimas había hombres, mujeres, árabes, judíos y británicos. Hubo corresponsales que sostuvieron que el ataque del Irgún fue uno de los más devastadores atentados terroristas del vigésimo siglo (se olvidaron de miles de acciones mucho más crueles llevadas a cabo por las SS o el ejército alemán contra los judíos).
Los levantamientos en Chipre y Argelia, que buscaron la independencia de sus respectivos países, se inspiraron en el ejemplo del Irgún en el campo de Palestina, por lo menos en la metodología de sus acciones terroristas y la manera de llamar la atención del mundo, a través de los medios, sobre su lucha por la independencia de la potencia colonial. Si bien la acción del Irgún contribuyó decisivamente a que Gran Bretaña se retirara de Palestina, no hay que olvidar que en su tiempo la gran mayoría de la población judía en Eretz Israel (y en el mundo) se opuso al Irgún y a su accionar y se identificó con la línea de la Agencia Judía y el movimiento laborista de Ben Gurión y sus aliados. No obstante las medidas restrictivas de Inglaterra respecto a la inmigración de judíos sobrevivientes de la guerra, buscó siempre un entendimiento con las autoridades británicas y condenó los actos terroristas del Irgún públicamente, sobre todo cuando el movimiento entonces extremista ejecutó a dos sargentos ingleses colgándolos de venganza por la ejecución de tres irgunistas condenados a morir en la horca por un tribunal ingles.
Un acto de terrorismo que en su oportunidad llamó más la atención de todo el mundo fue el asesinato de once atletas israelíes que, en 1972, habían concurrido a los juegos olímpicos de Munich y llegaron a ser rehenes de terroristas árabes. La operación tuvo como fin, según Fuadal-Shamah, uno de los que participaron en la preparación del hecho criminal, llamar la atención de todo el mundo. “Un ataque a una oficina de turismo israelí no sirve a nuestro propósito, pero matar a gente importante en un escenario internacional observado por lo menos por cientos de millones de personas a través de los medios sí nos da la publicidad que buscamos”, afirmó Fuadal-Shamah. “Como no podemos llegar a sus líderes políticos debemos buscar a artistas o deportistas”.
El 5 de setiembre de 1972, antes de las 5 de la mañana, ocho terroristas penetraron a la fuerza en los dormitorios de los israelíes; enseguida mataron a dos y a los restantes nueve los tomaron como rehenes. Cuando la noticia del hecho se difundió, la policía llegó al lugar del suceso. Y la zona había sido bloqueada. Los terroristas dieron a conocer sus demandas. Ofrecieron liberar a los nueve rehenes contra 236 palestinos que se encontraban en prisiones de Israel ademas de cinco palestinos, en prisiones alemanas. Exigieron también la libertad de los terroristas izquierdistas alemanes del grupo Baader-Meihof con los cuales los palestinos tuvieron un estrecho contacto (también en Entebbe, Uganda). La banda ultra-izquierdista alemana quedó exterminada con la condena de todos sus cabecillas a cadena perpetua o por muchos años en 1976 y 1977; dos lograron suicidarse. En Munich, los nueve terroristas palestinos amenazaron con matar a cada uno de los rehenes israelíes con intervalo de dos horas si sus demandas no eran aceptadas. Las negociaciones se extendieron durante quince horas y finalmente, por intermedio del gobierno de Alemania occidental, se llegó a un acuerdo. Los terroristas y sus rehenes debieron ser transportados con dos helicópteros a un aeropuerto militar donde abordarían un avión de Lufthansa 727 que los llevaría a El Cairo. Después de la llegada a Egipto tendría lugar el canje de prisioneros. A los terroristas se les permitiría dirigirse adonde quisieran. Los egipcios,  más tarde, lo pensaron y se arrepintieron  denegando la autorización al avion para que aterrizara en su territorio. A las 22.35,  los dos helicópteros aterrizaron en el aeropuerto militar alemán. Dos terroristas bajaron para inspeccionar el avión de la línea Lufthansa, otros dos se ubicaron fuera de los helicópteros, el resto quedó en un helicóptero custodiando a los nueve israelíes. De repente se escucharon tiros. Tres de los cuatro terroristas en tierra cayeron muertos por disparos de tiradores especializados de la policía alemana. El cuarto se puso a cubierto. Los otros terroristas comenzaron a responder el fuego y comezaron a asesinar a los deportistas israelíes. Por altoparlantes –en árabe, alemán e inglés- se invitó a los cinco terroristas que quedaban a entregarse y liberar a los rehenes. Murieron dos terroristas más, y a la 1.30 de la mañana los tres terroristas sobrevivientes se entregaron, pero los nueves deportistas israelíes ya habían sido asesinados en su totalidad. Toda la prensa mundial, escrita, radial y televisiva, con excepción de algunos paíes árabes, condenó los hechos y consideró que la operación terrorista había fracasado totalmente (aunque también el intento de salvamento). Sin embargo, no creemos que haya sido tan así. Si bien el asesinato de once atletas israelíes recibió la condena de casi todo el mundo, la circunstancia de que cientos de millones de personas se enteraran –muchos por primera vez- de un “problema palestino” y que había una tierra disputada en el Cercano Oriente fue, por lo menos, parte del propósito de los terroristas. Desde este punto de vista, aun pagándolo con sus vidas, los terroristas consiguieron que prácticamente toda la humanidad se enterara de que había gente autodenominada palestina que reclamaba por haber sido despojada de su tierra. Los que no conocen bien la historia –evidentemente la gran mayoría no la conoce- ven que los “palestinos” reclaman una tierra que antes se llamaba Palestina  y ahora, en gran parte, Israel, causa por la cual fácilmente llegan a falsas conclusiones. Pueblos liberados en los últimos decenios y otros que aún esperan obtener la independencia fácilmente se solidarizan con los que se llaman refugiados aunque, en muchísimos casos, no lo son.
Los reclamos de las tres religiones monoteístas sobre Jerusalem complica mucho la situación. Numerosos judíos dicen que los musulmanes o cristianos saben muy bien que Jerusalem es del pueblo judío. Esto es “wishul thinking” (pensamiento basado en un deseo); los musulmanes todos creen a sus clérigos que Jerusalem es de ellos y en el fondo muchos cristianos también son convencidos que la Ciudad Santa es fundamentalmente cristiana.
Los actos de terrorismo son ejecutados por gente que persigue fines políticos  (IRA, ETA y otros) y a veces también intereses religiosos. En el caso de los musulmanes, aunque no siempre están ligados a motivaciones religiosas, los líderes espirituales no dejan de aprovechar la ocasión para relacionar las demandas territoriales y otras con el deseo de Alá e iclusive la orden de matar para conseguir lo que Alá manda. Los terroristas más peligrosos son los últimos porque se les ha enseñado que la recompensa de sus actos, en el caso de fracasar y sufrir la muerte, es el paraíso que les espera con placeres de todo tipo (prohibidos aquí en la tierra, como el alcohol, incluyendo muchas vírgenes a su servicio, etc., etc.).
Dos atentados cometidos en el no muy lejano pasado en la Argentina tuvieron la particularidad de que ningún sector se atribuyó la autoría. Aparentemete hay quienes están seguros respecto a los terroristas y sus instigadores, pero en la mayoría de los casos los que están detrás de la agresión no se identifican. Los atentados de Buenos Aires estaban destinados a la colectividad judía, pero no fue casual, pensamos, que el lugar haya sido la Argentina y que probablemente incluyó un mensaje para ese país.              
 
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