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El humor hizo historia Imprimir E-Mail
jueves, 10 de enero de 2008

Por Moshé Korin

Hoy se sabe que la risa activa decenas de músculos de nuestro cuerpo y libera endorfinas en nuestro cerebro, y es una reacción fisiológica, intelectual, emocional y social ante una situación determinada, que expone la realidad desde un ángulo diferente y sorpresivo. Y el dicho “la risa es buena para la salud” ya obtuvo evidencias científicas en varias investigaciones serias. Cabe destacar que nuestro genial escritor Schólem Aleijem, a fines del siglo XIX expresó el mismo concepto cuando acuñó la frase :“ La risa es salud, los médicos aconsejan reír”.

Sobre el escenario

Se suele comenzar la historia del humor y la comedia por la Grecia antigua. El teatro griego comenzó su camino en el siglo V (antes de la Era Común) con las celebraciones de la “Dioniseia” (fiesta del vino, Dionisio – dios de las vides y del vino - ), y se concentró principalmente en tragedias. Pero, poco a poco, comenzó a desarrollarse junto a la tragedia otro género: el drama satírico (que por lo general se reía de uno de los dioses). Este drama recibió el nombre de comedia, del vocablo “comos”, que significa celebración y jolgorio. La comedia griega se ocupaba de temas de actualidad, tales como la política, la paz y la guerra, el arte, etc.

La escena cómica continuó existiendo y desarrollándose en el imperio romano. La comedia romana combinaba el diálogo con el canto, y trataba sobre las relaciones interpersonales en la vida cotidiana. La trama giraba en torno a un error o malentendido y los personajes se basaban en estereotipos claramente definidos.

En el medievo se incorporó a la comedia una nueva característica: la farsa. Ésta se caracteriza por situaciones dramáticas simples, imitaciones y personajes caricaturescos exagerados. En la Inglaterra de los siglos XIV y XV (período isabelino) comenzaron a consolidarse elencos de actores trashumantes, además de los elencos que formaban parte de los residentes estables en las casas de los nobles y cuya función consistía en entretener y divertir a estos últimos.

Las “troupes” itinerantes ponían en escena comedias, en las cuales los actores tenían uniformes fijos representativos de determinados grupos dentro de la población, tales como extranjeros (turcos o españoles, por ejemplo), criaturas sobrehumanas (hadas, espíritus y brujas), ocupaciones (senadores, payasos), animales y personas sencillas.

En esta época vivió el dramaturgo William Shakespeare (1564-1616), cuyas piezas son puestas en escena hasta el día de hoy. Además de las grandes tragedias que escribió, Shakespeare también creó no pocas comedias de distintos tipos, como “La comedia de errores”, “La fierecilla domada”, “Las alegres comadres de Windsor” y “Sueño de una noche de verano”.

También Italia hizo su aporte con la “commedia dell´arte”, que tuvo sus comienzos como representación callejera, y agregó a la comedia el tema de la improvisación. Desde Italia, la “commedia dell´arte” se expandió a Francia, donde influyó sobre el dramaturgo Molière, quien vivió en el siglo XVII y escribió numerosas comedias por medio de las cuales ejerció una mordaz crítica social del matrimonio, la educación femenina, el trato hacia el débil, la persecución del dinero, etc. 

A comienzos de la era del cine, la comedia recibió otro impulso significativo. Uno de los primeros géneros en desarrollarse en los tempranos días del cinematógrafo fue la “slapstick comedy”. Se trata de un humor visual, del tipo de la torta arrojada al rostro de una persona, o una persona que resbala sobre la cáscara de una banana. Pero el “slapstick” (el remate de una situación). también puede ser un humor fino y delicado, tal como lo demostró Charly (Carlitos) Chaplin en sus películas clásicas.

Chaplin se valía de accesorios, escenografía, mímica y pantomima para expresar situaciones abstractas, sentimientos, humanidad, y también crítica social. Sabía combinar mímica y pantomima con danza, oficio de payaso y acrobática. Empleaba el “slapstick”, pero lo transformó en un verdadero arte, conjugando lo cómico con lo trágico, la risa y el llanto, la tristeza con la alegría.

Chaplin, como el director y cómico Buster Keaton -quien se desempeñó en la misma época-, contribuyeron a que la comedia cinematográfica no fuese sólo un factor de entretenimiento y risa, sino también una manera de transmitir mensajes sociales y afirmaciones sobre nuestras vidas. La influencia de estos dos importantes creadores se deja sentir hasta hoy en día en las comedias de situaciones, “sitcoms”, de factura televisiva.

El mundo del humor en la actualidad es complejo, como la vida en la era moderna: conseguimos reírnos y disfrutar tanto de comedias de Shakespeare como del humor “nonsense” alocado de distintas series de animación; tanto de comedias de situaciones televisivas como de espectáculos de “stand-up”, basados en la improvisación y un ping-pong con el público; tanto de la sátira que se burla de la dirigencia y de otras figuras famosas, como de las películas de humor dirigidas a toda la familia.

Pero aun con todos los avances, hay cosas que se mantienen inalteradas desde los tiempos de la Grecia antigua hasta el presente, características universales, ciertas aparentemente en todo lugar y todo momento: ideas absurdas, empleo de estereotipos, desmitificación, abordaje crítico de temas de actualidad, hipérbole y exageración de situaciones, combinación de lo real con lo irreal, etc.

¿Existe un humor judío?

Pero con todo el respeto por el humor universal, nosotros, los judíos, siempre tuvimos un humor propio. ¿Existe realmente algo semejante, un “humor judío”? Dany Kerman, ilustrador, satírico y diseñador, intenta dar respuesta a este interrogante. En palabras de Kerman, cuando se dice “humor judío” se alude por lo general a los chistes de los judíos de Europa Oriental. Tal vez porque el humor es el arma del débil, y los judíos de Europa Oriental eran los más débiles, aquellos que debieron enfrentar las situaciones más difíciles, el peor antisemitismo.

Kerman trae como ejemplo el siguiente chiste: poco antes de la festividad de Pésaj, fue encontrado detrás del patio de la “mikve” (casa de baños rituales) del pueblo, el cadáver de un niño. Los judíos fueron presa del pánico: “Ahora vendrá una acusación de crimen ritual (“Alilat dam”); los “goim” (no judíos) dirán que matamos al niño para emplear su sangre en la elaboración de “matzot” (pan ázimo)”. Todos los miembros del consejo de la comunidad se congregaron en el sótano del “beit midrash”(Templo, casa de estudio y reunión), permanecieron allí durante muchas horas, en procura de una solución al problema. Y entonces, de repente, entre “minjá” (oración del atardecer) y “ma´ariv” (oración del anochecer), irrumpió en la habitación Motl el “shamash"  (bedel de la sinagoga) y exclamó con alegría: “¡judíos! ¡Pueden salir y alegrarse! ¡El niño es judío!”.

Para muchos, afirma Kerman, “éste es el chiste judío perfecto. Hay aquí de todo: dolor, alegría, tristeza, risa, acusación de crimen ritual, “mikve”, “beit midrash”, “minjá”, “ma´ariv”, e incluso un “shamash”. Quiero verlos contando el mismo chiste, pero con una aldea en el sur del Perú como escenario...”.

Los chistes judíos se caracterizan por la “autoconmiseración”, el “oi nebej” (pobrecito), hay en ellos un humor a costa de sí mismo y una autoparodia, y generan la impresión de que el judío buscara dañarse a sí mismo antes de que lo haga el gentil. Pareciera ser que sin todo esto, el judío de la diáspora no hubiese logrado sobrevivir. Es un humor de débiles; un humor que ayuda al débil a enfrentar al poderoso; un humor que protege frente a la desesperación; un humor -como en los cuentos de Shólem Aleijem- en el cual hay una parodia de sí mismo, pero al mismo tiempo mucha conmiseración y humanidad.

Uno de los temas con mayor grado de exposición e investigación es el humor durante el Holocausto. El libro “Mi-ba´ad la-d´maot” (A través de las lágrimas) de Itamar Levi, publicado por el sello editor de Yad Vashem (Museo del Holocausto en Jerusalem), señala que también en los días más oscuros de la historia judía y de la humanidad, el humor no desapareció. Chistes, “feuilletons”, espectáculos de cabaret, sátiras, dibujos y caricaturas, todos ellos eran habitués de los guetos y campos, y dan la pauta de la protección y consuelo que proporciona el humor.

A continuación, un ejemplo de chiste que aparece en el libro: “Circula por aquí un chiste: una parturienta tiene dificultades para dar a luz, ningún medio resulta de ayuda. Y al abandonar las personas la casa, el bebé se asoma y pregunta a su madre: ´mamele, ¿se puede salir?, ¿se fueron ya los secuestradores?”.

Humor israelí

Cuando se creó el Estado de Israel y la diáspora representaba una situación negativa, este humor judío era considerado como propio de los débiles, un humor poco adecuado para judíos orgullosos de su patria.

Un humor judío con raíces en el este de Europa se puede encontrar en la actualidad fundamentalmente entre los judíos de los EE.UU., siendo sus abanderados Woody Allen, Mel Brooks y Jackie Mason, y, últimamente, también Larry David, el coescritor de Jerry Seinfeld (otro cómico judío de éxito) y responsable de la exitosa serie “Curb your Enthusiasm” (Controlá tu entusiasmo).

En Israel, en cambio, se desarrolló un humor de otro tipo, que alude a la vivencia tan peculiar de un país pequeño, rodeado de enemigos, un país de inmigrantes, que intenta mantener la cabeza por sobre el agua y al mismo tiempo disfrutar de ello.

Ya en los años ´20 del pasado siglo, las obras teatrales cómicas y satíricas se habían transformado en parte inseparable de la cultura de la colonia judía de Eretz Israel, con teatros como “Ha-Kumkum” (La pava) y “Ha-Mataté” (La escoba). En los años cuarenta se destacó el teatro “Li-La-Lo” (para mí, para ella, para él), y luego llegaría el turno de Efraim Kishón y Dan Ben-Amótz para dejar su impronta sobre la orgullosa risa hebrea. Los años sesenta del siglo XX, trajeron al pequeño país uno de los fenómenos más emblemáticos del humor israelí: “Ha-Gashash ha-Jiver” (el explorador pálido), un trío de comediantes (Poli,Gabry y Shaike), del cual hasta el día de hoy muchos saben declamar “sketches” de memoria, y la mayoría de los israelíes emplean expresiones introducidas por ellos al idioma hebreo.

La euforia que siguió a la Guerra de los Seis Días y el desencanto posterior trajeron a escena las obras satíricas y mordaces de Janoj Levin. En la televisión, poco después, surgió el programa “Nikui Rosh” (lit. “limpieza de cabeza”), que pareciera no tener rival entre las emisiones satíricas hasta el día de hoy.

Del humor israelí son también las “películas burekas”, con un humor étnico popular (los marroquíes se ríen de los polacos, éstos se ríen de los rumanos, quienes, a su vez, se ríen de los yemenitas, etc.); los “sketches” de grupos del ejército; las noches de “stand-up”, etc., pero siempre alude a los conflictos centrales de los israelíes: la tensión entre religiosos y laicos, entre ashquenazíes y orientales, entre árabes y judíos, entre izquierda y derecha, entre viejos residentes y nuevos inmigrantes. Y aún no hemos dicho nada de los chistes sobre la madre judía, la madre polaca y los políticos.

Y la última palabra pertenece a Borat

Pero volvamos un momento a los cómicos judíos de los EE.UU. Un nuevo fenómeno que no se puede ignorar es el conocido con el nombre de “Borat”, o en realidad con el del actor judío que está detrás de él: Sasha Baron-Cohen. Baron-Cohen es hijo de madre israelí y de padre inglés, ambos de origen judío. Nació y creció en Gran Bretaña, y se combinan en él la sensación del eterno perseguido con una inteligencia aguda, una combinación que caracterizó a la mayoría de creadores y libretistas judíos a lo largo de la historia. En su personaje de Borat, un corresponsal kazajo (de Kazajistán) antisemita y chauvinista, recorre los EE. UU. a lo largo y a lo ancho y descubre el verdadero rostro, tan racista, de los norteamericanos. Por medio del personaje del corresponsal antisemita, Baron-Cohen trae a colación el tema del antisemitismo, en alza en el mundo entero. Se puede decir que también el humor de Borat, que saca a la superficie los problemas y nos obliga a encararlos, es de hecho la mejor defensa que tenemos. Esta película fue exhibida en los cines de Buenos Aires durante los meses de febrero y marzo de 2007.

NOTA: A fines de Octubre de 2007 falleció “Poli” (Israel Poliakov), integrante del trío “HaGashash HaJiver” (El rastreador,el explorador pálido). Entre sus personajes más recordados podríamos mencionar a “Serg’io Constanza, Jajam Maimon o Jamordejai” … Éstos jamás nos abandonarán.

 
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