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El aporte judío al cine americano Imprimir E-Mail
domingo, 03 de junio de 2007
Por Moshé Korin

Los orígenes del cine

Esta nota tiene una especial significancia este año en el que se celebran los 120 años de Hollywood (fundada en 1887 por Horace Wilcox, y transformada luego en la Meca del Cine).

Aun cuando el origen del cine se gestó en Francia, con los hermanos Lumière, el desarrollo y crecimiento de la industria cinematográfica mundial, está ligado a un grupo de inmigrantes judíos, quienes con su empuje y creatividad contribuyeron a generar “The American Life-style” (El estilo de vida norteamericano).

Es de suponer, que todos sabemos que la comunidad judía es parte primordial en la cinematografía norteamericana, pero, ¿quiénes fueron esos hombres? ¿qué pretendían? ¿cuál era su identidad Judía? ¿y cómo eso afectó a la industria?

La historia del cine, en realidad, comienza en Francia.

Auguste y Louis Lumière inventaron y patentaron la primera cámara de proyección de la historia en el año1895.

La primera película en ser exhibida fue “La Sortie des Oeuvriers de L´Usine Lumière”. (La salida de los Obreros de la Fábrica Lumière).

De hecho, lo que nosotros conocemos de la cultura cinematográfica es que viene de Hollywood, creada y distribuida por un grupo de judíos asquenazíes, inmigrantes de fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

Fue ese grupo que con su voluntad y hasta desesperación de encuadrarse en el nuevo orden mundial y la cultura norteamericana, acabó por crear lo que fue después conocido como “The American Life-style”.

Los personajes

El más veterano del grupo fue Carl Laemmle, que nació en 1867, en Plaupheim, Alemania. Más tarde, sería el fundador de Universal Pictures. Huérfano de madre a los 13 años de edad, convenció a su padre de dejarlo emigrar hacia los Estados Unidos en pos de una vida mejor.

Muy parecida fue la infancia de otro magnate del cine, Adolph Zukor (1873-1974), fundador de la Paramount Pictures. Nació en Hungría y, huérfano de padre y madre desde pequeño, fue criado en sus primeros años por un tío religioso y estudioso.

El también partió para los Estados Unidos, esperanzado en encontrar una vida mejor, a los 16 años…

Además de ellos está William Fox, quien como su propio nombre lo dice fue fundador de la Fox Film Corporation. Fueron sus propios padres quienes decidieron dejar la dura vida en Hungría por la posibilidad de una mejor vida en los Estados Unidos.

Una vez allí, su padre estuvo tan poco presente en su educación que desde chico William tuvo que trabajar para sustentarse y muchas veces ayudar en su casa.

Louis B. Mayer (1885 – 1957), fundador de M.G.M. (Metro-Goldwyn-Mayer). Él alegaba tener olvidado en cuál ciudad de Rusia había nacido o en qué fecha. Más tarde llegó a adoptar el 4 de julio (Día de la Independencia) como el día de su cumpleaños.

Durante la adolescencia, dejó la casa de sus padres para intentar una mejor vida para sí.

Fue entre todos el más exitoso, al crear el mayor estudio de todos los tiempos con el mayor número de astros y estrellas.

El eslogan de la M.G.M. en aquella época era: “Más estrellas que en el cielo”.

El estudio Warner Bros, como dice su nombre, fue fundado por cuatro hermanos, Harry, Albert, Sam y Jack. Fue el padre de ellos, Benjamín, quien emigró de Polonia y, una vez establecido, trajo a su esposa e hijos a los Estados Unidos. La compra de un proyector fue el inicio de los que sería uno de los más poderosos estudios de la historia del cine.

Las características

¿Pero qué tenían esos hombres en común?

Hijos de inmigrantes o inmigrantes ellos mismos, fueron todos víctimas de preconceptos y persecuciones. Por eso intentaron de todas maneras no aferrarse únicamente a su pasado y sus raíces, y procuraron irrumpir en la sociedad en formación con novedosos proyectos.

Querían ingresar a la nueva sociedad, de la cual comenzaron a participar como “americanos” en todo y no sólo como judíos inmigrantes.

La alta sociedad norteamericana, esnobista y elitista, se negaba, en su mayoría, a aceptar a estos hombres en su seno.

Por eso, la nueva industria que comenzaba a formarse era propicia para esos hombres de negocios, ambiciosos, arriesgados y decididos.

Cuánto mayor era la fuerza de querer ingresar y participar de la nueva Norteamérica, más se sentían rechazados. Inicialmente, todos los inmigrantes se habían radicado en la costa Este, principalmente en Nueva York, pero con la creciente xenofobia y antisemitismo fueron de a poco partiendo para la costa Oeste e invirtiendo en la nueva industria.

Con cuatrocientos dólares se montaba una sala de cine.

La razón por la cual ellos fueron extremadamente exitosos en la industria cinematográfica y en la explotación de salas de proyección de películas es que todos, antes de iniciar su aventura en el cine, tuvieron experiencia en el comercio, así como también en el negocio de la moda.

Fue así que entendieron mejor el gusto popular y las fluctuaciones del mercado.

Y como inmigrantes, tenían una mayor sensibilidad por los sueños y aspiraciones de otros inmigrantes y trabajadores, la gran masa del público de cine.

Por ejemplo, la M.G.M.- concebida como la principal fábrica de ilusiones con películas acarameladas, románticas y musicales- se tornó entonces en un imperio.

Con esta forma de ser, estos hombres crearon así su propio mundo, en el cual ya eran aceptados. Un mundo en el cual iba casi desapareciendo el antisemitismo y la discriminación a los judíos.

Lo que ellos realmente crearon fue un abanico de valores, tradiciones, padres fuertes y protectores, familias estables, personas atrayentes y felices. Ellos fundaron “The American Way of Life”.

Los valores del pueblo judío y Superman

Desde 1930 los libros de historietas norteamericanos han sido muy populares a través de héroes que salvan víctimas inocentes, naciones enteras, y hasta el mundo, de las garras de personas o personajes que representan la maldad.

Entre los libros de historietas (comics) de súper héroes se encuentran Dick Tracy, Batman, Linterna Verde, La Mujer Maravilla, etc. Pero ningún libro de los nombrados contiene los ideales norteamericanos, como lo manifiesta Superman.

Él es el hombre con la “S” en su pecho que simboliza verdad, justicia y el Camino NorteAmericano (“American Way”). Lo que pocos recuerdan es que Superman fue creado en 1932 por Joe Shuster (1914-1992) y Jerry Siegel (1914-1996), dos jovencitos judíos de Cleveland, Estado de Ohio. Tal vez poca gente sepa que este superhéroe representa de alguna manera, según atestiguaron hace años en una conferencia de prensa los autores, el subconsciente del pueblo judío.

Inmigrantes en un nuevo país y en una nueva cultura, la conexión entre Superman y la historia del pueblo judío es intrínseca.

Este héroe sirvió entre los años 1933-1945 (los años de Hitler en el poder), de contracara del nefasto y criminal dictador.

Superman es un forastero llegado de otra cultura, otro mundo, tras huir de la destrucción total (pogroms, xenofobia, antisemitismo, etc). Recién llegado a su nueva tierra, Estados Unidos, tiene que aprender todo de nuevo. Y luego, descubre que es diferente, pero él no quería ser diferente. Por eso se esconde detrás de un nuevo nombre. Él quería tanto integrarse y ser parte de esa nueva cultura, que cuando usaba sus poderes para ayudar y hacer el bien, vestía su uniforme que tiene los colores de la bandera norteamericana.

Superman es una fantasía de la mente de dos adolescentes judíos. Refleja sus ansias por un mundo mejor, cuando especialmente Europa estaba plagada por el antisemitismo.

Superman comparte características con la mayoría de los judíos norteamericanos de 1940. Como ellos, él llegó a los Estados Unidos desde el exterior.

Su familia entera (en realidad su pueblo) había sido eliminado en el holocausto, tal como el desastre en su planeta, “Kripton”.

Como los padres judíos alemanes que enviaron a sus niños en el “Kindertransport” (transporte de niños), o el bebé Moisés que fue dejado a la deriva sobre el río Nilo, los padres de Superman lo lanzaron a la tierra con las esperanzas de que pudiera sobrevivir y, mientras que el suave Clark Kent tenía un trabajo de reportero, el verdadero hombre detrás del manso exterior era viril, indestructible, cruzado por la justicia.

Esta fantasía resonaba en los judíos norteamericanos que se sentían impotentes para ayudar a sus hermanos en los campos de concentración en Europa.

Superman obedece a los mandatos talmúdicos de hacer el bien y curar el mundo.

Siegel y Shuster crearon un personaje mítico que reflejaba sus valores judíos.

En el año 1950, insatisfechos con sus finanzas, le venden los derechos de Superman a “D.C. Comics”. Esta empresa acordó pagarles un modesto “royalty” por el resto de sus vidas, que les permitió vivir humilde pero dignamente.

Hoy, Siegel y Shuster están prácticamente olvidados, pero dejaron una notable marca en la imaginación colectiva a través de una pequeña ayuda de Superman.

Podríamos finalizar, diciendo que, Superman es el más famoso “alter-ego” (otro yo) de una generación.


 
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