Inicio
 
Ben Gurión: visión y poder Imprimir E-Mail
lunes, 26 de noviembre de 2007
David Ben Gurion Al acercarse al 60º aniversario del Estado de Israel
Segunda Parte
Por Shlomo Avineri
Realidad,  jutzpah y centralismo normativo
A pesar de toda la centralidad que Ben Gurión reconoce a la clase trabajadora, su análisis está lejos del marxismo ortodoxo.

La lucha de clases como tal no es el centro de su pensamiento, especialmente cuando comprende que la anomalía del pueblo judío tiene que ver con el hecho de que carece de una clase trabajadora. Para Ben Gurión, el socialismo sionista no significa la hegemonía de la clase trabajadora, sino antes que nada, la creación de una clase trabajadora judía a través del proceso de integración a la Tierra de Israel y su colonización. Ben Gurión pensaba que la creación de tal clase trabajadora era la expresión social de la revolución sionista, una revolución que crearía una base económica productiva para el pueblo judío y lo capacitaría para valerse de su propio trabajo. Ben Gurión consideraba la "función de clase" y la "función nacional" del proletariado judío en Palestina simplemente como dos aspectos diferentes del mismo fenómeno histórico.

Esto hizo también que Ben Gurión sostuviera que lo que determinaría el éxito del empeño sionista, a la larga, dependería de la infraestructura productiva en Palestina y no de las organizaciones sionistas de la diásporas. El foco del sionismo era la realidad revolucionaria siempre cambiante en Palestina, y no la actividad organizativa sionista en el extranjero. Incluso antes de la Primera Guerra Mundial, Ben Gurión escribió en el diario Hitajdut, publicado en Jersualem por Poalei Zión, que el destino del sionismo, en última instancia, no se decidiría ni en la Organización Sionista Mundial, ni por los esfuerzos políticos y diplomáticos del sionismo a escala mundial. Lo que, en última instancia, determinaría el éxito se decidiría "aquí, en la Tierra del Turco" ("Kan, be-Tugarma"), en el Imperio otomano, en Pal Otomano, en Palestina.

Aparentemente, esto resultaba utópico y pretensioso. Decir que el futuro del sionismo se determinaría en la Tierra de Israel, cuya población en aquella época no llegaba a los 100.000 habitantes -entre los cuales la nueva población pionera alcanzaba unos pocos miles- era seguramente hybris. Decir que la acción de un ishuv tan minúsculo y no la de la población judía en la diáspora podría determinar el destino de la nación era realmente jutzpah. Sin embargo, este enfoque no ortodoxo contenía una comprensión de la naturaleza y el origen real de la fuerza del sionismo.

El punto central de esta fuerza era la praxis social: cambiar la naturalea de Palestina junto con la naturaleza del pueblo judío; y esta práxis se estaba efectuando "aquí en la Tierra del Turco". El gran logro práctico de Ben Gurión -como secretario de la Federación Judía de Trabajadores, la Histadrut, y más tarde en el Ejecutivo Sionista- fue que siempre fue el primero en comprender el significado del paso de la actividad sionista en la diáspora a la realidad sionista en la Tierra de Israel. En realidad, el Holocausto grabó finalmente el significado de este cambio en la opinión pública judía, aunque muchas decadas antes Ben Gurión había sido el primero en dar a este cambio su centralidad práctica y normativa.

La consecuencia de todo esto es muy simple. El poder político ha de residir allí donde se está llevando a cabo la verdadera praxis social. Del mismo modo en que el centro pasa del sionismo de la diáspora a la realidad sionista en Palestina, así la hegemonía del movimiento sionista debe pasar de la conducción sionista semi-filantrópica y burguesa a la conducción del movimiento laborista sionista en Palestina. La elección de Ben Gurión como presidente de la Agencia Judía y del Ejecutivo Sionista en Jerusalem, en la década del treinta, significa este doble cambio: de la diáspora a Palestina, del sionismo burgués al movimiento laborista.

Para Ben Gurión, el sionismo burgués, que continuaba en Palestina los mismos modos de existencia judía que habían prevalecido en la diáspora, no podía convertirse en la base de la revolución sionista, pero que, después de inmigrar a Palestina, cambiaron radicalmente la estructura de su existencia, convirtiéndose deliberadamente en trabajadores y campesinos y volviendo así las espaldas a sus orígenes de clase media europea. Cada pionero sionista que dejaba su pasado burgués en Europa para incorporarse a la producción primaria en Palestina llevaba a cabo una transformación de largo alcance en su propia visión de vida y modo de existencia. Tal transformación, vista colectivamente, podía convertirse en la infraestructura para la transformación social de todo el pueblo judío.

La naciente clase trabajadora judía en Palestina, creada voluntaria y conscientemente por los inmigrantes de clase media, convencidos de la necesidad de convertirse ellos mismos en proletarios, era para Ben Gurión la verdadera "clase nacional", en el sentido usado por Marx cuando escribió que la clase nacional universal es aquella cuyos intereses "deben ser genuinamente los anhelos e intereses de la sociedad toda, y que se transforma, en realidad, en la cabeza y el corazón de la misma."

UNA SINTESIS DE SIONISMO Y SOCIALISMO

Por esta razón es que Ben Gurión no ve el sionismo y el socialismo como dos elementos separados, que se juntan simplemente a nivel histórico en el fenómeno del sionismo laborista. Por el contrario, son dos caras de la misma moneda, unidas indisolublemente en la encrucijada de la experiencia revolucionaria sionista. En su discurso de apertura del congreso de Mapai, en 1950, Ben Gurión reiteró la misma fórmula que había empleado años antes:

"El sionismo socialista no es un agregado artificial o una combinación mecánica de dos visiones y voluntades separadas: socialismo por una parte y sionismo por la otra...Ni el sionismo ni el socialismo nos llegaron del exterior. Se originaron en la voluntad y las aspiraciones del ser que vive de su propio trabajo... Los términos sionismo y socialismo son dos expresiones y manifestaciones diferentes de una misma praxis -la praxis creativa del judío trabajador y su vision que aspira a moldear la vida humana universal y nacional de acuerdo a su propia imagen, puesto que sólo una imagen de una sociedad de trabajadores (jevrat ovdim) creativa, libre e igualitaria puede garantizar la independencia, la libertad y la igualdad de todos los miembros del pueblo judío y de todas las naciones del mundo."

En su libro De clase a nación, Ben Gurión insiste en que sólo el sionismo socialista es sionismo puro; todas las otras formas de sionismo, según él, han sido adulteradas por otros elementos:

"Sionismo socialista no significa sionismo amalgamado con alguna otra cosa que no pertenece orgánicamente al sionismo. Por el contrario, el sionismo socialista se distingue precisamente de otras formas de sionismo por estar libre de amalgamas extrañas... Sionismo socialista significa un sionismo pleno, que destila en sí mismo todo el contenido histórico de la redención del pueblo judío sin condiciones o cálculos, sin ningún compromiso o concesión. Este es un tipo de sionismo que no se contenta con redimir solamente a una parte del pueblo, sino que aspira a la completa redención de todo el pueblo de Israel. Este es un tipo de sionismo que ve a la Tierra de Israel como la patria no solamente para unos pocos privilegiados y adinerados, sino para cualquier judío que regrese a ella -una patria que velará por igual por todos sus hijos, los recibirá, los convertirá en sus ciudadanos y los redimirá a todos sin discriminación."

En otro ensayo incluido en De clase a nación, Ben Gurión expone el papel constructivo y formador del movimiento laborista en la sociedad dentro de la comunidad judía de Palestina:

"El trabajador hebreo no vino aquí como un refugiado que se aferra a cualquier soga que se le tienda. Vino como un representante de todo el pueblo. Fue como un pionero avant garde en la gran empresa de la revolución hebrea que conquistó su posición en el mercado del trabajo, en la economía y en las actividades de asentamiento. En todos sus logros y actividades, sean grandes o pequeñas, en su trabajo en el campo o la ciudad, en la creación de sus propias estructuras económicas agrícolas e industriales, en la conquista del lenguaje y la cultura, en la defensa, en la lucha por sus intereses laborales, en la satisfacción de sus intereses de clase y sus intereses nacionales, en la creación de sus instituciones y en la construcción de su Histadrut, en todo esto el trabajador judío estuvo consciente del deber histórico que la clase trabajadora estaba destinada a llevar adelante. Era preparar la revolución que influiría y obraría en los elementos dominantes de la vida del país y del pueblo. El trabajador hebreo cambinó en la labor de su vida la redención nacional y la lucha de clases, y en su organización de clase creó el contenido para los anhelos y las necesidades históricas del pueblo judío"*

EL SOCIALISMO CONSTRUCTIVO EVITA LA LUCHA DE CLASES

Ben Gurión trató de enmarcar estas ideas en el lema "De clase a nación". El ala izquierda extrema del sionismo socialista, agrupada en el movimiento Poalei Zión, veía al sionismo socialista como un vehículo para la realización de la revolución proletaria en su contexto judío. Ben Gurión, por otra parte, comprendió que en dicho contexto el primer deber era la simple creación de una clase trabajadora judía y, según él, tal clase trabajadora judía sólo podía crearse a través del esfuerzo sionista mismo, en el proceso de asentarse en Palestina. El ala izquierda del sionismo socialista abogaba por el enfrentamiento de clases dentro de la naciente población judía en Palestina, mientras que Ben Gurión y su movimiento comprendieron cuán estéril y mecanicista era la adaptación de los conceptos de la lucha de clases dentro de las condiciones de esa minúscula población.

Por esta razón es que Ben Gurión no estuvo a favor de un enfrentamiento de clases en los años veinte y treinta, sino que llamó a un "socialismo constructivo", un socialismo que crearía una nación en la Tierra de Israel a través de la construcción de su infraestructura económica por vías cooperativas y públicas. En tal economía, dirigida y controlada públicamente, la clase trabajadora judía y sus representantes políticos se convertirían naturalmente en el factor hegemónico. No a través de la lucha de clases, sino a través de la creación de su propia economía es que la naciente clase trabajadora judía lograría la hegemonía en la nueva patria del pueblo judío.

En 1931, un año después de la fundación del Partido Laborista unificado (Mapai), Ben Gurión escribió en Hapoel Hatzair, el semanario del partido:

"Nuestro movimiento sostuvo siempre la idea socialista de que el partido de la clase trabajadora, en contraposición a los partidos de las otras clases, no es simplemente un partido clasista, preocupado solamente de los intereses de clase, sino que es también un partido nacional, responsable del futuro de todo el pueblo, y se ve a sí mismo no sólo como una parte individual, sino como el núcleo de la futura nación. En este Congreso (Sionista), esta idea se convirtió en una realidad política. El movimiento laborista, que hace 15 años atrás existía dificultosamente como una entidad visible, hoy en día se ha convertido en la piedra angular del sionismo, cualitativa y cuantitativamente: nos hemos vuelto la facción más grande que dirige y decide la suerte (de todo el movimiento sionista). Lo que ocurría algunos meses atrás en la Asamblea Representativa (de la comunidad judía en Palestina), ahora se ha vuelto a repetir en el Congreo (Sionista). En la Tierra de Israel nos hemos transformado de un partido en el sostén de la comunidad."

Una vez que el movimiento laborista logró la hegemonía en el movimiento sionista gracias a su posición central en la infraestructura del ishuv, Ben Gurión se dedicó a ampliar la base de su poder a través de una coalición con otros elementos dentro del movimiento sionista, no necesariamente identificados con los "sionistas generales" burgueses y liberales. En el mismo artículo, Ben Gurión llama al Partido Laborista a convertirse en el centro de los "círculos laboristas de las comunidades orientales, especialmente de los yemenitas; de los artesanos, empleados y miembros de las profesiones libres; de los pequeños campesinos y tenderos, que no explotan el trabajo de otros". Este fue el verdadero pefil de la amplia base social del poder.

UN SALTO DIALÉCTICO

La posición de Ben Gurión contenía en sí un elemento paradójico. Por una parte, su insistencia en un socialismo "constructivo", más que en el modelo marxista de la lucha de clases, lo hacía distinguirse de las actitudes más doctrinarias del ala izquierda del sionismo socialista. Por otra parte, su estrategia contenía algunos elementos leninistas distintivos.

La innovación principal de Lenin en su polémica contra los mencheviques socialdemócratas fue su insistencia en que, en las condiciones existentes en Rusia, la llegada al poder de una elite socialista revolucionaria debía preceder al desarrollo pleno del sistema capitalista, así como al desarrollo de una clase obrera madura. La posición de Ben Gurión era similar en cierto sentido. El sostenía que la estrategia del movimiento laborista sionista no podía ser gradual, ni podía esperar hasta que se desarrollara una economía capitalista en Palestina, para sólo entonces tratar de derrocarla a través de la lucha de clases. Precisamente porque la Palestina judía, al igual que Rusia, aún no poseía un sistema capitalista plenamente desarrollado y, por tanto, no existía una amplia clase obrera en el país, el movimiento laborista sólo podría llegar al poder a través de un salto dialéctico. En Rusia esto significó una dictadura elitista. En Palestina su curso sería diferente: el alineamiento del movimiento laborista con los objetivos nacionales generales, para así convertirse en el poder hegemónico de la economía y la sociedad nacientes.

(*) Esta insistencia de que todo trabajo debía ser realizado por judíos en la nueva patria también llevó a Ben Gurión a insistir en una evidente mayoría judía en el Estado. Por eso su aceptación de la partición en 1947-48 y su disposición, después de 1967, a entregar los territorios densamente poblados de la Margen Occidental y Gaza. Una gran población árabe en Israel se convertiría en un proletariado árabe, dentro de una sociedad donde la mayoría de los judíos, como consecuencia, se apartaría del trabajo físico, y así se revertiría el éxito sociológico de la revolución sionista.

El autor de esta nota es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Jerusalem, y fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la misma. Ocupa un lugar destacado entre los intelectuales israelíes. Este es un capítulo de su reciente libro "Diversas corrientes del pensamiento sionista". 

 
Siguiente >

Ediciones

Edicion 4524
9 de mayo de 2014
22 de febrero de 2013
31 de agosto de 2012
14 de agosto de 2012
10 de agosto de 2012
31 de julio de 102
13 de julio de 2012
20 de junio de 2012
2 de junio de 2012
25 de mayo de 2012
11 de mayo de 2012
22 de abril de 2012
6 de abril de 2012
16 de marzo de 2012
24 de Febrero de 2012
27 de enero de 2012
30 de diciembre de 2011
16 de diciembre de 2011
25 de noviembre de 2011
11 de noviembre de 2011
21 de octubre de 2011
23 de septiembre de 2011
26 de agosto de 2011
05 de agosto de 2011
22 de julio de 2011
8 de julio de 2011
24 de junio de 2011
10 de junio de 2011
27 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
30 de noviembre de 2010
15 de noviembre de 2010
1 de octubre de 2010
17 de setiembre de 2010
3 de setiembre de 2010
20 de agosto de 2010
9 de julio de 2010
25 de junio de 2010
11 de junio de 2010
28 de mayo de 2010
14 de mayo de 2010
30 de abril de 2010
16 de abril de 2010
2 de abril de 2010
19 de marzo de 2010
5 de marzo de 2010
19 de febrero de 2010
22 de enero de 2010
8 de enero de 2010
25 de diciembre de 2009
11 de diciembre de 2009
27 de Noviembre de 2009
13 de noviembre de 2009
30 de octubre de 2009
16 de octubre de 2009
2 de octubre de 2009
18 de setiembre de 2009
4 de setiembre de 2009
21 de agosto de 2009
7 de agosto de 2009
24 de julio de 2009
10 de julio de 2009
26 de junio de 2009
12 de junio de 2009
29 de mayo de 2009
15 de mayo de 2009
1 de mayo de 2009
17 de abril de 2009
3 de abril de 2009
13 de marzo de 2009
27 de febrero de 2009
13 de febrero de 2009
30 de enero de 2009
19 de diciembre de 2008
12 de diciembre de 2008
5 de diciembre de 2008
21 de noviembre de 2008
14 de noviembre de 2008
7 de noviembre de 2008
31 de octubre de 2008
24 de octubre de 2008
17 de octubre de 2008
26 de setiembre de 2008
19 de setiembre de 2008
12 de setiembre de 2008
5 de setiembre de 2008
29 de agosto de 2008
15 de agosto de 2008
8 de agosto de 2008
1 de agosto de 2008
25 de julio de 2008
18 de julio de 2008
4 de julio de 2008
27 de junio de 2008
20 de junio de 2008
6 de junio de 2008
30 de mayo de 2008
23 de mayo de 2008
16 de mayo de 2008
9 de mayo de 2008
2 de mayo de 2008
18 de abril de 2008
11 de abril de 2008
4 de abril de 2008
28 de marzo de 2009
21 de marzo de 2008
14 de marzo de 2008
7 de marzo de 2008
22 de febrero de 2008
15 de febrero de 2008
8 de febrero de 2008
1 de febrero de 2008
18 de enero de 2008
11 de enero de 2008
4 de enero de 2008
21 de diciembre de 2007
14 de diciembre de 2007
7 de diciembre 2007
30 de noviembre de 2007
23 de noviembre de 2007
16 de noviembre de 2007
9 de noviembre de 2007
2 de noiembre de 2007
26 de octubre de 2007
19 de octubre de 2007
12 de octubre de 2007
28 de setiembre de 2007
21 de setiembre de 2007
7 de Setiembre de 2007
31 de Agosto de 2007
24 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
3 de agosto de 2007
27 de julio de 2007
20 de julio de 2007
13 de julio de 2007
6 de julio de 2007
29 de junio de 2007
15 de junio de 2007
8 de junio de 2008
1 de junio de 2007
25 de mayo de 2007
18 de mayo de 2007
11 de mayo de 2007

© 2018 Mundo Israelita