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Salomón Suskovich y su revista, Davke Imprimir E-Mail
lunes, 26 de noviembre de 2007
Un intelectual judeoargentino casi olvidado:
Por Moshé Korin.
Al escritor, periodista, ensayista y filósofo Shloime Suskovich (Salomón Szmuszkowicz), lo conocí a fines de la década del ´40, cuando participaba en los concursos para alumnos de escuelas primarias y secundarias organizados por el “Cultur-Congrés” (Congreso pro Cultura Judía, especialmente en idioma ídish). Él era siempre miembro del jurado, y le gustaba venir a observar cómo nosotros, los alumnos, escribíamos sobre los distintos temas que nos proponían.
Ya como estudiante de la escuela secundaria, tuve oportunidad de charlar con él, hacerle preguntas y plantearle dilemas. Siempre me sorprendía con su sólida formación, la claridad de sus respuestas, la tranquilidad que trasuntaba y, sobre todo, su modestia. Era casi inimaginable pensar a priori que uno se encontraba con un hombre de una talla intelectual como la que, poco a poco, fui descubriendo.
El impacto siguiente se produjo en 1956, cuando estudiando en Israel en un seminario para maestros, fui a la biblioteca de la Universidad de Jerusalem y observé cómo la revista de Suskovich, Davke, era consultada por los estudiantes de Humanidades, especialmente de Filosofía.
Siempre mantuvimos con él una cordial amistad. Todos los encuentros fueron de gran enseñanza para mí. Más de una vez me invitó a su casa a visitar su biblioteca y compartir una taza de té con masitas que preparaba su cordial y culta señora, Sofía.
En el año 1960, tuvo gran repercusión en el ambiente cultural judío de nuestra ciudad, la visita de Suskovich a los Estados Unidos. A su regreso, empezaron a llegar artículos sobre él de los más grandes escritores y pensadores judíos de aquel país (léase Iakov Glatstein, Iudl Mark, Mordje Shtrigler, Iakov Katz y tantos otros). Dichos artículos, que fueron apareciendo en los diarios locales (Di Presse y Di Idishe Tzaitung ), tenían en común el asombro ante una personalidad original, única en el mundo intelectual judío y, sin ninguna duda, en el mundo  del ídish. A la mencionada visita me referiré en otro lugar de esta nota.
Resultaron para mí memorables los cursos que dictó Shloime Suskovich entre 1959-1962 para un grupo de jóvenes maestros e inquietos estudiantes que queríamos saber más de lo que en los institutos de formación docente nos brindaban. De esos cursos guardo algunos apuntes, que constituyen un recuerdo y una enseñanza vigentes hasta el día de hoy.
Un hombre modesto.
Shloime Suskovich era un hombre retraído, auténticamente modesto, de una gran erudición. De carácter amable, nunca corrió tras los honores, y los que recibió fueron, sin duda, muy merecidos.
Suskovich prefirió suprimir varias consonantes de su apellido original, que era Smuszkowicz. Sus datos biográficos, proporcionados por él mismo, aparecen en la espléndida Antología de la Literatura Judía en la Argentina, editada por un comité especial con motivo del 25º aniversario del diario Di Presse. Allí, en unas pocas líneas, nos hace saber que nació el 14 de julio de 1906, en un pequeño poblado de Rusia Blanca, en la región de Vilna. Su padre se marchó a Norteamérica antes de que él naciera. Cuando tenía 9 años perdió también a su madre y debió crecer entre extraños.
A los 13 años de edad, se desempeñó como maestro en las poblaciones judías. En 1924 se embarcó rumbo a la Argentina. Vivió en Buenos Aires, en los barrios de la Boca y de Barracas, y se ocupó de ventas al menudeo.
Empieza a publicar notas periodísticas y también humorísticas en las correspondientes secciones del diario ídish Di Presse. Edita también relatos. En 1930 se inicia en la crítica literaria, y escribe sobre temas de filosofía social, entre otros. Además de referirse a los escritores locales, dirige su atención a Jaim Zhitlovski, Shmuel Níger, Wiliam Natanson, H. Leivik, etc. Redacta una serie de artículos sobre humor, sátira e ironía. Guarda el manuscrito de su obra Equivalentes éticos. Adapta para la escena la novela de Ilya Ehrenburg titulada La tormentosa vida de Lázik Roitschvanietz. Su versión se representa en el Teatro Ombú (hoy sede de la AMIA), en 1933. Redacta dos almanaques en el Centro Cultural de la Juventud Judía de Boca-Barracas ( 1931-1936). Colabora también en otras publicaciones.
Emprende luego la tarea de seleccionar y preparar para su impresión, los materiales de la Antología de la Literatura Judía en la Argentina (Bs. As. 1944), que aparecerá con motivo del 25º aniversario del diario ídish Di Presse. Por decisión unánime, tal como lo hace constar el secretario, Sr. A. Mittelberg, el Cuerpo de la Redacción compuesto por Pinie Katz, Iakov Botoshansky, Sloime Suskovich, Marc Turkow, Wolf Bresler, Eliohu Trotsky y Avrohom Mittelberg, le encomienda a Suskovich la tarea arriba mencionada, que incluye, entre otras, la de anotar los datos bibliográficos de más de 100 escritores participantes: un trabajo gigantesco, que cumple a la perfección.
Davke, su obra capital
No se puede hablar de ese hombre sabio, que con extraordinaria pasión se entregó, como autodidacto, al pensamiento filosófico en todos sus sistemas, categorías y facetas, sin citar con el mayor interés y entusiasmo su creación más trascendente: la revista trimestral del pensamiento y del ensayo filosófico Davke, que fundó en 1949 y cuyo número inicial corresponde al trimestre julio-septiembre de ese año. Este emprendimiento, también fue posible gracias a la estrecha colaboración, durante muchos años, de Ber Krimsky.
Tal vez en aquellos tiempos de posguerra, Suskovich quiso significar con la palabra davke que contra todo lo previsible, contra lo que se podría suponer ante la realidad del Holocausto, por el contrario, nuevas luces se encendían en el pensamiento judío y universal.
Por su parte, uno de los grandes admiradores de Suskovich, el académico Dr. Azríel Naks, invitado por la filial argentina del Congreso pro Cultura Judía para dictar un ciclo de conferencias, manifiesta en un artículo su asombro ante el hecho de que una revista filosófica se titule, con toda modestia, Davke. Luego de conocer la publicación y a su redactor, escribe:
“A juzgar por la modestia del nombre, se  podía suponer que se trataba de una revista local, destinada a lectores de Buenos Aires y otras ciudades argentinas. Pero “Davke” era “davke” ( = por el contrario, contra todo lo que se podía esperar), una publicación para el lector inteligente de cualquier población judía, ya que estaba destinada a la crítica y al ensayo filosófico, la única con esas características en el ambiente judío del ídish en todo el mundo”
La singularidad de Davke
Los rasgos singulares de la revista, luego de haber conocido y en cierta medida intimado con su redactor, así como también, de haber leído la mayoría de sus ejemplares los podríamos definir de este modo:
Davke estaba en permanente búsqueda de claridad para los arduos y, a menudo, contradictorios problemas que nos planteábamos; se esforzaba por ahondar en ellos. En Davke, lo claro y lo comprensible nunca iban en detrimento de lo profundo. Éstos, sin duda, podían ser los rasgos más particulares de la publicación.
Reb Shloime, como muchos lo llamaban, escribió en 1979:
Davke tiene un sinfín de problemas. No es una revista en la que simplemente se imprimen artículos, aun siendo éstos los mejores. Cada colaboración en Davke debe compartir el especial carácter de cada número, porque cada número es una estructura cerrada e independiente. Todo lo que allí se imprime debe servir de elemento vital para su conformación. ¿Cómo se logra esto? El problema se agudiza por el hecho de que no hay entre nosotros escritores sobre temas filosóficos. Y sin embargo, Davke aparece regularmente. Y el modo como eso se logra, debe, por ahora, ser guardado en secreto.”
El viaje a los Estados Unidos
En el año 1960, Shloime Suskovich realizó un viaje a los Estados Unidos, acompañado de su esposa. La visita duró un mes y resultó memorable por más de un motivo. En primer lugar, como muchos judíos en aquellos años, también Suskovich tenía familiares dispersos por el mundo. Se encontró con sus dos hermanos, tras 46 años de separación, y visitó la tumba de su padre, fallecido en 1938, a quien no había llegado a conocer. Pasó 10 días en Nueva York, y el tiempo restante en diferentes puntos del país. Celebraron el Pésaj en un hotel, con todo el brillo de la festividad, y el mundo cultural judío de Nueva York se abrió para el brillante escritor, periodista y ensayista.
La filial neoyorkina del Pen Club lo recibió oficialmente en sesión especial, con disertaciones sobre la revista Davke y su redactor, a cargo del escritor Aarón Glantz-Léieles y del profesor de Filosofía de la Universidad de Nueva York, Azríel Naks. En un agasajo a Suskovich, ofrecido por el poeta Iakov Glachtein en su domicilio particular, participaron más de 25 colegas de la talla de Iudl Mark, Mordje Kosover, Mordje Shtrigler, A. Glantz Léieles, Eliézer Grinberg, Sh. L. Shnaiderman, Iósef Rubinstein, Iakov Pat, Pinjas Shteivaks, entre otros; y hubo cálidos elogios para el escritor y su revista. En cuanto a la repercusión en Buenos Aires de la visita de Suskovich a Nueva York, a través de las notas de los intelectuales judíos norteamericanos en los diarios en ídish porteños (Di Presse y Di Ídishe Tzaitung ), ya me referí al tema en la primera parte de este artículo.
Trayectoria de Davke
Davke recorrió un camino difícil, pero fecundo, abierto por ese maestro inolvidable y talentoso escritor que fue Shloime Suskovich, el mismo que también firmaba con los seudónimos Sh. M. Estrin y Iehoshúa Bernan. En el transcurso de los años aparecieron 83 números de la revista, con la ayuda del Departamento de Cultura de Congreso Judío Mundial. El último número fue publicado por el Consejo Mundial pro Ídish y su Cultura, presidido por Itzkaj Korn, a pedido del Cultur-Congres de Buenos Aires, y está datado en enero de 1981 -  Tel Aviv - Buenos Aires.
Más obras.
Suskovich escribió también Las dos fuentes de moral (1963) y Luces y sombras en la vida y la obra de Spinoza (1977). Las dos fuentes de moral, que consta de 3 partes, obtuvo el Premio Iosef Herkman otorgado por la “Sección Argentina del Congreso pro Cultura Judía” (1978). Luces y sombras en la vida y la obra de Spinoza, que la misma institución editó en 1977, fue traducida al castellano por Sofía Kapiloff de Suskovich, la esposa del autor, compañera de toda la vida y su fiel colaboradora. La Sección Latinoamericana del Congreso Judío Mundial, facilitó su edición.
Salomón Suskovich recibió, en 1982, el Premio Itzik Mánguer otorgado por el Estado de Israel.
Falleció en Buenos Aires, el 1º de agosto de 1990 y fue enterrado en el Cementerio Israelita de La Tablada.
 
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