Inicio
 
Los artistas, el ejército y el arte de usar la Torah Imprimir E-Mail
jueves, 08 de noviembre de 2007
Por Marcelo Sneh
Especial desde Beer Sheva - Israel
De todo se habló ya esta semana. Así como también pasó de todo en esta semana. Y en la anterior. Nos llenaron las orejas con la próstata de Olmert, con el prepucio del bebé de Rosemary Trimbovler y del magnicida Ygal Amir, con lo que gritaron los de la barra brava de Betar Jerusalén (si se los compara con la barra brava xeneixe, éstos son como los niños cantores de Viena), caterva siniestra que todavía tiene el caradurismo de querer justificar la vergüenza de la noche del 4 de noviembre con las excusas más imbéciles, lo que dijo Gaidamak por defenderlos, lo que no dijo Yoram Arbel por no ofenderlos, premio Pulitzer a la cobardía… de la huelga docente ya no se habla tanto porque está pasando a ser parte del paisaje cotidiano con el que nos enfrentamos cada mañana, cuando amanecemos para irnos a trabajar y vemos a nuestros párvulos dormir plácidamente un sueño absolutamente trastrocado por la inactividad y la falta del imprescindible marco educativo… pero hay un temita del que hace tiempo no escuchamos voz alguna levantarse, y me estoy refiriendo al alistamiento en Tzahal (el Ejército de Defensa de Israel) de determinados sectores de la población, como los artistas, por ejemplo.

En todo lo que respecta a los artistas (motivo de admiración, modelos de emulación para las tiernas generaciones venideras, númenes de la opinión pública y otras yerbas), es sabido que están siempre bajo la lupa del público, que se ocupa de comprobar hasta qué punto son "desertores". Por supuesto que no hablo de casos como el de ese muchacho de barbita, Jacko Aizemberg,  que ganó uno de los certámenes "Nace una Estrella", suerte de "Si lo sabe cante" de lujo, que no solamente le esquivó el bulto sino que habló pestes del mismo ejército que cuida las fronteras para que él pueda cantar tranquilo… pero nos estamos yendo por las ramas. Hubo en su momento una epidemia de falso patriotismo, cuando se empezó, en una suerte de maccartismo incomprensible, a averiguar entre los artistas quién sí fue al ejército, quién no fue al ejército, quién podía actuar frente a efectivos militares, quién no, las condiciones para volver a ser "limpio" y poder actuar frente a los soldados… en fin, toda una situación digamos algo absurda. Pero quiero aclarar algo antes que se me malinterprete. Creo y considero que todos deben saldar su deuda con su ciudadanía bien entendida: no puede ser que un artista, por serlo, no sirva aunque sea en algo de su especialidad, pero por otro lado, creo que la tendencia se volvió un poquito extremista, y no solamente con el tema del servicio militar de los artistas. No se puede llegar al extremo de llamar "enemigo de Israel" a alguien que no hizo el servicio militar… y ¿saben por qué? Porque detrás de todo aquel que le esquiva el bulto al servicio militar, hay alguien detrás de un escritorio con uniforme verde oliva que le firma la autorización para que esquive legalmente el bulto. Sean cuales fueren las razones que esgrimen todos aquellos artífices del "animémonos… y vayan", sean artistas, religiosos, laicos "con problemas de conciencia", determinados sectores minoritarios et sic de ceteris, si no hubiesen sido aceptados por las autoridades militares, todos hubiesen tenido que ir a agarrar  la bolsa, cortarse el pelo bien cortito… y ¡a correr! En realidad, son las autoridades militares la que cambiaron los criterios, siendo la dirigencia militar misma la que le facilita las cosas para quienes no quieren servir en el ejército. Y en un país donde todos los ideales de antaño parecen hoy un melancólico anacronismo, no es de asombrar que un vasto sector de la juventud en edad premilitar en general y jóvenes artistas en especial no se apresuren especialmente por vestir el uniforme en defensa de su única tierra. Creo que el Estado y las autoridades militares son los que tendrían que rever un poco cómo están actuando al respecto, y comprobar dónde se están equivocando.

Y retomando este mismo tema, me pregunto si alguien se acuerda de que hace unos tres años se creó una comisión especial (las comisiones especiales con como parte del folklore israelí, surgen como el "labriut" al escucharse un estornudo, y son el recurso más socorrido para ganar tiempo, estirar un tema escabroso o simplemente joder a quienes tienen razón y legítimos derechos), bajo la dirección del general (RE) David Ivri, que recomendó obligar a los ortodoxos y a los árabes, ya no a cumplir con el servicio militar (az ojn vei! O uzzu bill'ah! para equilibrar) sino para que por lo menos, tanto como para saldar un poco la deuda civil con el país que les da todo, amén de una ciudadanía, hagan lo que se llama "Servicio Nacional". No voy a entrar en detalles de lo que implica el Servicio Nacional, porque nos iríamos un poco de la intención de esta nota. Digamos que es servir al país sin empuñar armas de fuego. En sus recomendaciones, esta comisión especial establecía que a todo aquel que le esquivara el bulto a esta fácil opción equivalente al servicio militar se le negarían derechos básicos y esenciales tales como salario familiar, hipotecas con garantía del Estado, asignación de lotes por parte de la Autoridad de Tierras de Israel, etc. y otros derechos varios de los que sólo disfrutan aquellos que sí sirvieron en Tzahal. Y si se me pregunta una opinión -y aunque no se me pregunte, la digo igual-, porque esto ya pasa los límites de lo inaceptable: estoy de acuerdo. Quien no pague su deuda con la sociedad, quien no pague el precio mínimo por tener derecho a ser ciudadano orgulloso, no tiene por qué disfrutar de ciertas prebendas, por más elementales que éstas sean en lo que respecta a que son derechos elementales que le asisten a cada ciudadano. No puede ser que un chico que se coma 3 años arrastrándose por el barro, corriendo detrás de terroristas o arriesgando su vida para proteger a colonos que encima lo odian, si tiene suerte y termina su servicio militar entero,  llegue a la universidad y se encuentre con que otros, porque pertenecen a cierta minoría, porque tienen "problemas de conciencia", porque "el estudio de la Torah es vida", porque y porque y porque… le lleve 3 cómodos años de ventaja, en los estudios y en experiencia en el mercado laboral. Y ojo, caros lectores, aquí me estoy refiriendo a todos los que le esquivan festivamente el bulto: a los árabes, a los religiosos, a los laicos "almas puras" que pueblan los cafetines y se esconden en determinadas excusas ideológicas para no tener la suficiente hombría como para acogerse siquiera a los beneficios de un sucedáneo de servicio militar como lo es el Servicio Nacional. Aunque sólo sea eso.

Pero no nos engañemos ni nos dejemos llevar por ciertos falsos patriotismos. El tema del servicio militar es uno del que siempre se va a ocupar la opinión pública, como se viene ocupando desde que nuestra querida Medinah inició con un paso su camino de mil millas. Es cierto que en esos tiempos difíciles y azarosos el concepto de servicio militar era distinto, los índices de deserción tendían casi a cero por una simple cuestión de supervivencia o muerte. Pero hablando de esos días, digamos que los únicos que tienen una excusa valedera para no hacer ni el servicio militar, ni el servicio nacional ni el servicio del servicio son los religiosos, ya que por aquellos días difíciles, y para preservar la fragilidad de una endeble coalición de gobierno, David Ben Gurión, estadista sin tacha, político como pocos los hubo, líder indiscutido y artífice de la creación y la puesta en marcha de la Medinah, depositó en manos de la dirigencia del entonces Agudat Israel una carta con la que dejaba inaugurado un "statu quo" que se prolonga hasta nuestros días y en la que reconocía ante la dirigencia ortodoxa de entonces el derecho de los estudiantes de yeshivot y koilelim "que la Torah era para ellos su arte" y que quedaban exceptuados del servicio militar, pudiendo así dedicar todo el tiempo de su vida al estudio de las Sagradas Escrituras. ¿Que había una guerra por ese entonces? No importa, para eso hay laicos, sobrevivientes de la Shoah además ingenuos patriotas para ir a morir al frente… Por lo menos, y a estar por lo antedicho, a este sector poblacional lo asiste un subterfugio legal legítimo para gambetear alegremente el servicio militar. Quien lo quiere hacer como voluntario, que lo haga. Pero siempre tiene bajo la manga del caftán o en la cinta del shtraiml (gorro de piel que usan los ortodoxos) el as de la posibilidad de no ir al ejército. Nosotros, los laicos, no tenemos opción alguna. Salvo que nos pongamos firmes de una vez, nos dejemos de joder y empecemos a pensar seriamente  en una Constitución.

Así nos va.

 

 

 
< Anterior   Siguiente >

Ediciones

Edicion 4524
9 de mayo de 2014
22 de febrero de 2013
31 de agosto de 2012
14 de agosto de 2012
10 de agosto de 2012
31 de julio de 102
13 de julio de 2012
20 de junio de 2012
2 de junio de 2012
25 de mayo de 2012
11 de mayo de 2012
22 de abril de 2012
6 de abril de 2012
16 de marzo de 2012
24 de Febrero de 2012
27 de enero de 2012
30 de diciembre de 2011
16 de diciembre de 2011
25 de noviembre de 2011
11 de noviembre de 2011
21 de octubre de 2011
23 de septiembre de 2011
26 de agosto de 2011
05 de agosto de 2011
22 de julio de 2011
8 de julio de 2011
24 de junio de 2011
10 de junio de 2011
27 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
30 de noviembre de 2010
15 de noviembre de 2010
1 de octubre de 2010
17 de setiembre de 2010
3 de setiembre de 2010
20 de agosto de 2010
9 de julio de 2010
25 de junio de 2010
11 de junio de 2010
28 de mayo de 2010
14 de mayo de 2010
30 de abril de 2010
16 de abril de 2010
2 de abril de 2010
19 de marzo de 2010
5 de marzo de 2010
19 de febrero de 2010
22 de enero de 2010
8 de enero de 2010
25 de diciembre de 2009
11 de diciembre de 2009
27 de Noviembre de 2009
13 de noviembre de 2009
30 de octubre de 2009
16 de octubre de 2009
2 de octubre de 2009
18 de setiembre de 2009
4 de setiembre de 2009
21 de agosto de 2009
7 de agosto de 2009
24 de julio de 2009
10 de julio de 2009
26 de junio de 2009
12 de junio de 2009
29 de mayo de 2009
15 de mayo de 2009
1 de mayo de 2009
17 de abril de 2009
3 de abril de 2009
13 de marzo de 2009
27 de febrero de 2009
13 de febrero de 2009
30 de enero de 2009
19 de diciembre de 2008
12 de diciembre de 2008
5 de diciembre de 2008
21 de noviembre de 2008
14 de noviembre de 2008
7 de noviembre de 2008
31 de octubre de 2008
24 de octubre de 2008
17 de octubre de 2008
26 de setiembre de 2008
19 de setiembre de 2008
12 de setiembre de 2008
5 de setiembre de 2008
29 de agosto de 2008
15 de agosto de 2008
8 de agosto de 2008
1 de agosto de 2008
25 de julio de 2008
18 de julio de 2008
4 de julio de 2008
27 de junio de 2008
20 de junio de 2008
6 de junio de 2008
30 de mayo de 2008
23 de mayo de 2008
16 de mayo de 2008
9 de mayo de 2008
2 de mayo de 2008
18 de abril de 2008
11 de abril de 2008
4 de abril de 2008
28 de marzo de 2009
21 de marzo de 2008
14 de marzo de 2008
7 de marzo de 2008
22 de febrero de 2008
15 de febrero de 2008
8 de febrero de 2008
1 de febrero de 2008
18 de enero de 2008
11 de enero de 2008
4 de enero de 2008
21 de diciembre de 2007
14 de diciembre de 2007
7 de diciembre 2007
30 de noviembre de 2007
23 de noviembre de 2007
16 de noviembre de 2007
9 de noviembre de 2007
2 de noiembre de 2007
26 de octubre de 2007
19 de octubre de 2007
12 de octubre de 2007
28 de setiembre de 2007
21 de setiembre de 2007
7 de Setiembre de 2007
31 de Agosto de 2007
24 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
3 de agosto de 2007
27 de julio de 2007
20 de julio de 2007
13 de julio de 2007
6 de julio de 2007
29 de junio de 2007
15 de junio de 2007
8 de junio de 2008
1 de junio de 2007
25 de mayo de 2007
18 de mayo de 2007
11 de mayo de 2007

© 2018 Mundo Israelita