Inicio
 
Es húngaro; vive en Buenos Aires Laszlo Ladanyi: El hombre que salvó Raoul Wallenberg Imprimir E-Mail
martes, 27 de agosto de 2013

 

Por Teresa Bausili*

Cuando László Ladanyi, hoy de 79 años y vecino de Barrio Norte, traspasó la puerta maciza de hierro y vidrio de la calle Legrady 39 en Budapest sintió que volvía a nacer.

Corría 1944 y, para los judíos húngaros que aún no habían sido deportados a los campos de exterminio nazis, entrar en una casa sueca era sinónimo de salvación.

 

 

Y la salvación venía de la mano de Raoul Wallenberg. ”No me alcanzará la vida para agradecerle”, dice el hombre de bigote blanco y sonrisa fácil que en 1947 emigró a la Argentina.

Y enseña su más preciado tesoro, como él lo define: una hoja apenas desgastada, impresa en azul y amarillo, en la que resaltan las tres coronas del escudo real de Suecia.

Es el famoso Schutzpass, el pasaporte sueco que diseñó Wallenberg, el diplomático del país nórdico, para otorgar inmunidad a sus poseedores. Gracias a ese documento plagado de inscripciones, firmas y sellos -sin ninguna fuerza legal, pero lo suficientemente ostentoso como para impresionar a los nazis-, Ladanyi, por aquel entonces de 23 años, logró escapar de la maquinaria criminal de Adolfo Hitler.

Un regalo de Dios

¿Cómo llegó el codiciado salvoconducto a las manos de Ladanyi?

”Fue un regalo de Dios”, dice, con un acento marcado y la voz cascada por la emoción. Y recuerda que cuando aquellos hombres que no eran nazis -y eso saltaba a la vista- lo vinieron a buscar al gueto, él se dejó llevar, sin saber adónde. Poco después sus manos sostenían el pasaporte a la vida, del que no se desprendería jamás.

Dos años antes, en 1942, Ladanyi había golpeado hasta el cansancio las puertas de varias sedes diplomáticas, en un desesperado intento por huir de la sombra nazi que se cernía sobre todos los judíos. Pero ya era tarde.

”Ningún país nos quería recibir, ni siquiera los Estados Unidos”, se lamenta Ladanyi. Descorazonado, el joven dejó sus papeles en la embajada argentina, país al que había escapado su única hermana en 1937.

Dos años más tarde, el consulado argentino transfirió esos documentos a la embajada sueca, y así cayó el nombre de Ladanyi en la larga lista de Wallenberg.

”Suecia no era el único país que expedía pasaportes a los judíos. Suiza, Portugal, España y la Nunciatura, entre otros, también trabajaban para salvar vidas. Pero ninguno con la fuerza de Wallenberg”, sentencia.

Además del Schutzpass, otro de los ardides que ingenió el diplomático sueco para salvar a los judíos de Budapest fueron las”casas suecas”.

En las puertas de esos edificios, como aquel de la calle Legandry, flameaba siempre la bandera azul y oro de Suecia, y un cartel en la entrada advertía que todas las personas que vivían bajo esos techos”tenían la protección de Su Excelencia el rey de Suecia”. En total, allí encontraron refugio 15 mil personas.

La noche del horror

Pero en la Hungría de fines de 1944 ningún judío estaba a salvo, ni siquiera los que vivían bajo el amparo de las”casas suecas”. Así se encargaron de demostrarlo los nazis húngaros en la noche del 31 de diciembre.

De todos los horrores de la guerra, Ladanyi recuerda con singular espanto el que vivió la víspera de Año Nuevo.

”Los nazis húngaros llegaron a la casa y pidieron ayuda para descargar un tren de municiones. Algo me dijo que yo no debía bajar, y entonces me quedé adentro junto a mi padre. La mayor parte de las 80 personas que vivían conmigo salió a la calle. Los fusilaron a pocos metros de la puerta y después los tiraron al Danubio.”

Las ráfagas de las ametralladoras y los gritos desesperados de las víctimas quedaron grabados a fuego en la memoria del joven Ladanyi. Pero el infierno continuó al día siguiente, cuando los verdugos regresaron a la casa sueca para saquearla y quemar su bandera.

”Los niños chillaban aterrorizados. Pero los nazis húngaros, que eran más salvajes que los alemanes, los sobornaron con caramelos y chocolates, los cargaron en camiones y se los llevaron. Mejor no saber adónde”, susurra Ladanyi con los ojos vidriosos.

La agonía llegaría a su fin en enero de 1945, cuando las tropas soviéticas liberaron Hungría y los judíos pudieron caminar por las calles nuevamente como hombres libres.

Ladanyi ayudó a reconstruir un país que había quedado en ruinas, y dos años más tarde se embarcó rumbo a la Argentina. Su padre había muerto poco antes, al igual que su madre,”por las tremendas agitaciones que sufrieron durante la guerra”. En total, 50 parientes cercanos murieron en manos de los nazis.

En el Desirade, el barco que los trajo a América del Sur, Ladanyi conoció a Gina, una alemana sobreviviente del Holocausto, con quien se casó y tuvo dos hijas.

La noticia de la desaparición de Wallenberg, arrestado en enero de 1945 sin dejar rastro alguno hasta el día de hoy, lo afectó profundamente.

”Aún no puedo comprender cómo yo estoy con vida y él, que salvó a más de 20 mil personas, no pudo salvarse.”

*Fuente La Nación

Epígrafe: Lázlo Ladanyi, con el pasaporte que le salvó la vida

 
< Anterior   Siguiente >

Ediciones

Edicion 4524
9 de mayo de 2014
22 de febrero de 2013
31 de agosto de 2012
14 de agosto de 2012
10 de agosto de 2012
31 de julio de 102
13 de julio de 2012
20 de junio de 2012
2 de junio de 2012
25 de mayo de 2012
11 de mayo de 2012
22 de abril de 2012
6 de abril de 2012
16 de marzo de 2012
24 de Febrero de 2012
27 de enero de 2012
30 de diciembre de 2011
16 de diciembre de 2011
25 de noviembre de 2011
11 de noviembre de 2011
21 de octubre de 2011
23 de septiembre de 2011
26 de agosto de 2011
05 de agosto de 2011
22 de julio de 2011
8 de julio de 2011
24 de junio de 2011
10 de junio de 2011
27 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
30 de noviembre de 2010
15 de noviembre de 2010
1 de octubre de 2010
17 de setiembre de 2010
3 de setiembre de 2010
20 de agosto de 2010
9 de julio de 2010
25 de junio de 2010
11 de junio de 2010
28 de mayo de 2010
14 de mayo de 2010
30 de abril de 2010
16 de abril de 2010
2 de abril de 2010
19 de marzo de 2010
5 de marzo de 2010
19 de febrero de 2010
22 de enero de 2010
8 de enero de 2010
25 de diciembre de 2009
11 de diciembre de 2009
27 de Noviembre de 2009
13 de noviembre de 2009
30 de octubre de 2009
16 de octubre de 2009
2 de octubre de 2009
18 de setiembre de 2009
4 de setiembre de 2009
21 de agosto de 2009
7 de agosto de 2009
24 de julio de 2009
10 de julio de 2009
26 de junio de 2009
12 de junio de 2009
29 de mayo de 2009
15 de mayo de 2009
1 de mayo de 2009
17 de abril de 2009
3 de abril de 2009
13 de marzo de 2009
27 de febrero de 2009
13 de febrero de 2009
30 de enero de 2009
19 de diciembre de 2008
12 de diciembre de 2008
5 de diciembre de 2008
21 de noviembre de 2008
14 de noviembre de 2008
7 de noviembre de 2008
31 de octubre de 2008
24 de octubre de 2008
17 de octubre de 2008
26 de setiembre de 2008
19 de setiembre de 2008
12 de setiembre de 2008
5 de setiembre de 2008
29 de agosto de 2008
15 de agosto de 2008
8 de agosto de 2008
1 de agosto de 2008
25 de julio de 2008
18 de julio de 2008
4 de julio de 2008
27 de junio de 2008
20 de junio de 2008
6 de junio de 2008
30 de mayo de 2008
23 de mayo de 2008
16 de mayo de 2008
9 de mayo de 2008
2 de mayo de 2008
18 de abril de 2008
11 de abril de 2008
4 de abril de 2008
28 de marzo de 2009
21 de marzo de 2008
14 de marzo de 2008
7 de marzo de 2008
22 de febrero de 2008
15 de febrero de 2008
8 de febrero de 2008
1 de febrero de 2008
18 de enero de 2008
11 de enero de 2008
4 de enero de 2008
21 de diciembre de 2007
14 de diciembre de 2007
7 de diciembre 2007
30 de noviembre de 2007
23 de noviembre de 2007
16 de noviembre de 2007
9 de noviembre de 2007
2 de noiembre de 2007
26 de octubre de 2007
19 de octubre de 2007
12 de octubre de 2007
28 de setiembre de 2007
21 de setiembre de 2007
7 de Setiembre de 2007
31 de Agosto de 2007
24 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
3 de agosto de 2007
27 de julio de 2007
20 de julio de 2007
13 de julio de 2007
6 de julio de 2007
29 de junio de 2007
15 de junio de 2007
8 de junio de 2008
1 de junio de 2007
25 de mayo de 2007
18 de mayo de 2007
11 de mayo de 2007

© 2018 Mundo Israelita