Inicio
 
La carrera atómica de Irán Imprimir E-Mail
miércoles, 16 de mayo de 2012
Por Julián Schvindlerman*

En algún momento anterior a febrero de 2008, agentes alemanes y estadounidenses capturaron la laptop de un ingeniero iraní vinculado al programa nuclear de su país. Entre los documentos que hallaron, uno sobresalía de manera alarmante: mostraba el arco de la trayectoria de un misil de fabricación iraní, el Shahab-3, que puede recorrer 1.300 kilómetros, con una indicación de detonación a los 600 metros de altura. Mostrando esa documentación ante alrededor de cien delegados internacionales en una conferencia altamente clasificada, el entonces vicedirector general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Olli Heinonen, explicó que la explosión de una bomba convencional a esa altura no tendría el menor efecto sobre la tierra, pero que una detonación nuclear a esa altitud era la ideal para lograr un efecto devastador sobre una ciudad. De hecho, esa fue la altura aproximada a la que fue detonada la bomba atómica sobre Hiroshima en 1945.


En noviembre de 2011, la AIEA publicó un informe sobre el estado de desarrollo del programa nuclear iraní del cual cabe citar tres graves afirmaciones: 1) "La información indica que Irán ha llevado a cabo actividades relevantes al desarrollo de un mecanismo de explosión nuclear", 2) Irán adquirió "información y documentación acerca del desarrollo de armas nucleares por parte de una red clandestina de provisión nuclear", 3) Irán trabajó "en el desarrollo de un diseño local de un arma nuclear incluyendo el testeo de componentes".

La AIEA informó que el gobierno iraní aumentó la producción de uranio enriquecido al 20%, que lo hizo en cantidades que exceden ampliamente un posible uso civil, señaló que más de un tercio del proceso de enriquecimiento ocurre en la planta de Fordo -la cual está enterrada a unos 80 metros bajo la superficie y rodeada de sistemas de defensa antiaérea- y notó con preocupación que Irán haya prohibido el acceso de sus inspectores a algunas de sus plantas nucleares. Por ello, concluyó, "la agencia sigue teniendo serias preocupaciones relativas a las posibles dimensiones militares del programa nuclear de Irán".

La integridad de este organismo de las Naciones Unidas difícilmente pueda ser cuestionada. Fue esta misma institución la que aseguró, en pleno debate sobre la inminente guerra en Irak en el 2003, que para ese entonces Saddam Hussein ya no tenía armas de destrucción masiva.

La conducta del propio régimen iraní ha hecho poco por reasegurar la confianza mundial respecto de su fiabilidad. Aún debe explicar convincentemente por qué necesita invertir grandes cantidades de recursos en la construcción de reactores nucleares para generar electricidad si posee importantes reservas de gas y petróleo, o por qué rechazó en el 2010 una oferta rusa de importar uranio enriquecido a la gradación de uso civil solamente y se abocó en vez de ello a la costosa tarea de enriquecer uranio por sí mismo, o por qué ocultó algunas de sus instalaciones nucleares bajo tierra, o por qué permitió sólo limitada e intermitentemente el acceso a la inspección internacional.

No es menos difícil entender su decisión de avanzar con su ambición nuclear a prácticamente cualquier costo político y económico, exponerse a sanciones internacionales, ostracismo diplomático e incluso al prospecto no remoto de una guerra total, si tal programa respondiese a una necesidad exclusivamente pacífica.

La evidencia y el sentido común sugieren que el programa nuclear de la República Islámica de Irán tiene una finalidad militar. En algunos rincones, hay quienes insisten en negar esto por temor a que la admisión de esta realidad derive en una situación bélica. Pero cerrar lo ojos no hará que la amenaza desaparezca. En tiempos recientes, el gobierno de los ayatollah robó una elección nacional, arrestó a cineastas, estudiantes, diseñadores de moda y políticos disidentes, prohibió la venta de la muñeca Barbie, las películas occidentales y los juegos con agua en las plazas públicas, condenó a muerte a una mujer adúltera y a un pastor cristiano mientras siguió ejecutando a homosexuales, amenazó con cerrar el estrecho de Ormuz, atentó contra diplomáticos israelíes en Tailandia, Georgia y la India, planeó el asesinato del embajador Saudita en la capital de los Estados Unidos, y continuó armando a la agrupación fundamentalista Hezbollah y respaldando al represor de Damasco.

Todo esto lo hizo sin tener la bomba nuclear en sus manos. Imagínese de lo que sería capaz Irán si estuviese armado atómicamente.

*Julián Schvindlerman es analista político internacional, escritor y conferencista. Autor de Roma y Jerusalem: la política vaticana hacia el estado judío y Tierras por Paz, Tierras por Guerra



 
< Anterior   Siguiente >

Ediciones

Edicion 4524
9 de mayo de 2014
22 de febrero de 2013
31 de agosto de 2012
14 de agosto de 2012
10 de agosto de 2012
31 de julio de 102
13 de julio de 2012
20 de junio de 2012
2 de junio de 2012
25 de mayo de 2012
11 de mayo de 2012
22 de abril de 2012
6 de abril de 2012
16 de marzo de 2012
24 de Febrero de 2012
27 de enero de 2012
30 de diciembre de 2011
16 de diciembre de 2011
25 de noviembre de 2011
11 de noviembre de 2011
21 de octubre de 2011
23 de septiembre de 2011
26 de agosto de 2011
05 de agosto de 2011
22 de julio de 2011
8 de julio de 2011
24 de junio de 2011
10 de junio de 2011
27 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
30 de noviembre de 2010
15 de noviembre de 2010
1 de octubre de 2010
17 de setiembre de 2010
3 de setiembre de 2010
20 de agosto de 2010
9 de julio de 2010
25 de junio de 2010
11 de junio de 2010
28 de mayo de 2010
14 de mayo de 2010
30 de abril de 2010
16 de abril de 2010
2 de abril de 2010
19 de marzo de 2010
5 de marzo de 2010
19 de febrero de 2010
22 de enero de 2010
8 de enero de 2010
25 de diciembre de 2009
11 de diciembre de 2009
27 de Noviembre de 2009
13 de noviembre de 2009
30 de octubre de 2009
16 de octubre de 2009
2 de octubre de 2009
18 de setiembre de 2009
4 de setiembre de 2009
21 de agosto de 2009
7 de agosto de 2009
24 de julio de 2009
10 de julio de 2009
26 de junio de 2009
12 de junio de 2009
29 de mayo de 2009
15 de mayo de 2009
1 de mayo de 2009
17 de abril de 2009
3 de abril de 2009
13 de marzo de 2009
27 de febrero de 2009
13 de febrero de 2009
30 de enero de 2009
19 de diciembre de 2008
12 de diciembre de 2008
5 de diciembre de 2008
21 de noviembre de 2008
14 de noviembre de 2008
7 de noviembre de 2008
31 de octubre de 2008
24 de octubre de 2008
17 de octubre de 2008
26 de setiembre de 2008
19 de setiembre de 2008
12 de setiembre de 2008
5 de setiembre de 2008
29 de agosto de 2008
15 de agosto de 2008
8 de agosto de 2008
1 de agosto de 2008
25 de julio de 2008
18 de julio de 2008
4 de julio de 2008
27 de junio de 2008
20 de junio de 2008
6 de junio de 2008
30 de mayo de 2008
23 de mayo de 2008
16 de mayo de 2008
9 de mayo de 2008
2 de mayo de 2008
18 de abril de 2008
11 de abril de 2008
4 de abril de 2008
28 de marzo de 2009
21 de marzo de 2008
14 de marzo de 2008
7 de marzo de 2008
22 de febrero de 2008
15 de febrero de 2008
8 de febrero de 2008
1 de febrero de 2008
18 de enero de 2008
11 de enero de 2008
4 de enero de 2008
21 de diciembre de 2007
14 de diciembre de 2007
7 de diciembre 2007
30 de noviembre de 2007
23 de noviembre de 2007
16 de noviembre de 2007
9 de noviembre de 2007
2 de noiembre de 2007
26 de octubre de 2007
19 de octubre de 2007
12 de octubre de 2007
28 de setiembre de 2007
21 de setiembre de 2007
7 de Setiembre de 2007
31 de Agosto de 2007
24 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
3 de agosto de 2007
27 de julio de 2007
20 de julio de 2007
13 de julio de 2007
6 de julio de 2007
29 de junio de 2007
15 de junio de 2007
8 de junio de 2008
1 de junio de 2007
25 de mayo de 2007
18 de mayo de 2007
11 de mayo de 2007

© 2018 Mundo Israelita