Inicio
 
Un camino posible: Violencia familiar y enseñanzas judaicas Imprimir E-Mail
domingo, 23 de mayo de 2010
Por Moshé Korin

“Cuando hay paz en una casa, es como si hubiera paz en el mundo entero.” (Avot, d´rebi Natan)

La veraz y milenaria afirmación es sencilla y poderosa a la vez, pues nos conduce hacia la reflexión sobre la importancia de la vida familiar. La casa, el hogar, la familia es ese espacio simbólico y vital que puede ser refugio, pero que también puede tornarse nocivo y esto ocurre a veces, aún sin que nos percatemos. Como una silenciosa corroción de los cimientos que cuando realmente salen a la luz ya han producido efectos devastadores.


La violencia dentro del seno familiar no es privativa de una época o de un lugar determinado, sin embargo los avances de las ciencias sociales, particularmente de la psicología y la sociología han permitido visualizarla y comprender sus distintas manifestaciones.

Toda forma de abuso que tiene lugar dentro de las relaciones entre los miembros de una familia es violencia. Y se denomina relación de abuso a toda conducta que por acción u omisión ocasiona un daño físico y /o psicológico a otro miembro de la familia. Las vías a través de las cuales se ejerce la violencia no incluyen solamente lo físico, sino también la palabra o el maltrato emocional.

Esta perspectiva más amplia abre un abanico que hasta no hace tanto tiempo estaba oculto, circunscribiéndose a la violencia física. Así para tan sólo dar un ejemplo, considerar al otro inferior es en sí misma una conducta violenta y dañina.

Es indudable que los pilares de la familia los constituyen los esposos. La compleja relación entre hombre y mujer ha dado lugar a numerosos estudios que han logrado establecer tres fases o períodos de la violencia conyugal.

La primera fase se denomina comunmente fase de acumulación de tensión; en ella aparece la hostilidad. La pareja está en una permanente pelea o bien no se dirigen la palabra y hasta pueden aparecer golpes menores. Si bien existen signos de violencia que podrían detectarse, suele ocurrir que no se los tome en cuenta por medio de una justificación del maltrato atribuido a distintas causas externas.

La segunda fase es aquella en la cual se pierde el control y la víctima corre riesgo de vida. La tercera fase es la del arrepentimiento en la cual aparecen las disculpas, se promete que la situación no se volverá a repetir y aparece la ambivalencia frente a lo vivido. La víctima cree que la pareja cambiará y así la modalidad de vínculo se instala nuevamente, negando drásticamente una realidad que se vive.

Es innegable la multiplicidad de factores que intervienen causando esta problemática, cualquiera sea su manifestación; sin embargo hay algo que quisiera destacar: poseer un marco de referencia a partir del cual poder percibir y tomar distancia de lo que está ocurriendo es en muchas ocasiones el punto de apoyo para salir -o ni siquiera entrar- en estas nocivas dinámicas. Es por ello que quisiera reseñar brevemente algunos sabios aportes desde la perspectiva judaica.

La sabiduría hunde sus raíces, en ocasiones, en contrariar el sentido común o bien la idea preponderante de una época. El nacimiento de la modernidad trajo consigo un concepto particular del amor en pareja: el ideal del enamoramiento inicial que debe mantenerse en el tiempo.

Para el judaísmo, en cambio, el amor es una construcción, se trata del resultado de un trabajo continuo. Se trata de un fruto que se construye y crece con el tiempo.

Este amor es, además, en sí mismo, considerado un nutriente para el propio ser.

“No hay hombre más aislado, que quien ama solamente a su persona.” (Abraham Ibn Ezra)

Ahora bien, respecto de lo dificultoso de esta construcción común, de las vías para nutrirla y llevarla adelante, nuestra sabiduría señala caminos que pueden transitarse.

En nuestras escrituras, más precisamente, en la Mesejet Derej Eretz, capítulo 2, dice: “Si deseas amar al prójimo, preocúpate por darle el bien”. El orden nos indica que brindarse al otro es la causa y su resultado, el amor. Contrariamente a como suele pensarse, que el amor por otro es lo que posibilita las buenas acciones. Aún si la cita se refiere al prójimo en términos generales, ¿quién es más cercano que la propia pareja?

Sobre el saber y recordar lo necesario que es otro para uno y no insuflarse de grandezas y superioridades que pueden llevar al desprecio o hasta la humillación, hizo referencia Rabí Noaj de Kobrin cuando se preguntaba a qué se debe que el hombre sea llamado “pequeño mundo”. Él mismo se preguntaba y se respondía diciendo: “porque si se siente pequeño, el hombre es en verdad un mundo. En cambio, si se siente que es todo un mundo, es apenas pequeño.”

Sobre el valor del compañerismo, de esa base sólida que constituyen ambos esposos como pilares, como entrelazamiento en esa mancomunada empresa que es la familia y la vida misma, escribió el Rey Salomón sobre la mujer:

“Una mujer virtuosa ¿Quién la encontrará?, confía en ella el corazón de su esposo y pago no le faltará.” (Mishlé 31)

Señalábamos antes que la violencia puede ser ejercida de modo verbal y que el daño que ésta produce aún si no deja marcas en el cuerpo es tan nocivo como el golpe físico. El cuidado que se debe tener respecto del decir, creo que halla su más pura síntesis en la siguiente frase:

“Se curan las heridas pero no las palabras”

(Iosef Kimji. Perush Mishlé 28)

Por otra parte, debemos decir que la filosofía del judaísmo no propone que se entiendan hombre y mujer, sino más bien que se comprendan y respeten en su radical diferencia. No brega por una igualdad en el sentido de identidad entre ambos, sino que resalta las diferencias entre lo femenino y lo masculino, sin por ello hacer prevalecer una por sobre la otra, sino ubicándolas en un plano de complementariedad, para que esta diversidad pueda valorarse y sea fundamento de la vida en común.

Mantener un salutífero vínculo afectivo no es una tarea sencilla, si bien es necesaria. La sociedad moderna propone sus concepciones y estrategias, sin embargo, éstas en muchas oportunidades no resultan, por ello ir a la búsqueda de las enseñanzas que son tan añejas como nuestra historia judía, puede mejorar nuestra calidad de vida, pues en ellas anidan condensadas experiencias de la vida misma, que atraviesa tiempos y espacios perdurando como legado.

Estas líneas han sido tan sólo un recorrido personal. Reseñan algunas de las tantas herramientas que nos brindan nuestras leyes y saber judío. Más allá de que éstas se tomen desde una adhesión secular, creo en su valor como señalamientos sobre lo humano, como marcos cotidianos de apoyo para enseñarnos la labranza de relaciones saludables y la advertencia sobre cuando éstas no lo son.

Es mi mayor deseo ser un portavoz de esta sabiduría para la salud de todo aquel que pueda oírla.
 
< Anterior   Siguiente >

Ediciones

Edicion 4524
9 de mayo de 2014
22 de febrero de 2013
31 de agosto de 2012
14 de agosto de 2012
10 de agosto de 2012
31 de julio de 102
13 de julio de 2012
20 de junio de 2012
2 de junio de 2012
25 de mayo de 2012
11 de mayo de 2012
22 de abril de 2012
6 de abril de 2012
16 de marzo de 2012
24 de Febrero de 2012
27 de enero de 2012
30 de diciembre de 2011
16 de diciembre de 2011
25 de noviembre de 2011
11 de noviembre de 2011
21 de octubre de 2011
23 de septiembre de 2011
26 de agosto de 2011
05 de agosto de 2011
22 de julio de 2011
8 de julio de 2011
24 de junio de 2011
10 de junio de 2011
27 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
30 de noviembre de 2010
15 de noviembre de 2010
1 de octubre de 2010
17 de setiembre de 2010
3 de setiembre de 2010
20 de agosto de 2010
9 de julio de 2010
25 de junio de 2010
11 de junio de 2010
28 de mayo de 2010
14 de mayo de 2010
30 de abril de 2010
16 de abril de 2010
2 de abril de 2010
19 de marzo de 2010
5 de marzo de 2010
19 de febrero de 2010
22 de enero de 2010
8 de enero de 2010
25 de diciembre de 2009
11 de diciembre de 2009
27 de Noviembre de 2009
13 de noviembre de 2009
30 de octubre de 2009
16 de octubre de 2009
2 de octubre de 2009
18 de setiembre de 2009
4 de setiembre de 2009
21 de agosto de 2009
7 de agosto de 2009
24 de julio de 2009
10 de julio de 2009
26 de junio de 2009
12 de junio de 2009
29 de mayo de 2009
15 de mayo de 2009
1 de mayo de 2009
17 de abril de 2009
3 de abril de 2009
13 de marzo de 2009
27 de febrero de 2009
13 de febrero de 2009
30 de enero de 2009
19 de diciembre de 2008
12 de diciembre de 2008
5 de diciembre de 2008
21 de noviembre de 2008
14 de noviembre de 2008
7 de noviembre de 2008
31 de octubre de 2008
24 de octubre de 2008
17 de octubre de 2008
26 de setiembre de 2008
19 de setiembre de 2008
12 de setiembre de 2008
5 de setiembre de 2008
29 de agosto de 2008
15 de agosto de 2008
8 de agosto de 2008
1 de agosto de 2008
25 de julio de 2008
18 de julio de 2008
4 de julio de 2008
27 de junio de 2008
20 de junio de 2008
6 de junio de 2008
30 de mayo de 2008
23 de mayo de 2008
16 de mayo de 2008
9 de mayo de 2008
2 de mayo de 2008
18 de abril de 2008
11 de abril de 2008
4 de abril de 2008
28 de marzo de 2009
21 de marzo de 2008
14 de marzo de 2008
7 de marzo de 2008
22 de febrero de 2008
15 de febrero de 2008
8 de febrero de 2008
1 de febrero de 2008
18 de enero de 2008
11 de enero de 2008
4 de enero de 2008
21 de diciembre de 2007
14 de diciembre de 2007
7 de diciembre 2007
30 de noviembre de 2007
23 de noviembre de 2007
16 de noviembre de 2007
9 de noviembre de 2007
2 de noiembre de 2007
26 de octubre de 2007
19 de octubre de 2007
12 de octubre de 2007
28 de setiembre de 2007
21 de setiembre de 2007
7 de Setiembre de 2007
31 de Agosto de 2007
24 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
3 de agosto de 2007
27 de julio de 2007
20 de julio de 2007
13 de julio de 2007
6 de julio de 2007
29 de junio de 2007
15 de junio de 2007
8 de junio de 2008
1 de junio de 2007
25 de mayo de 2007
18 de mayo de 2007
11 de mayo de 2007

© 2018 Mundo Israelita