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sábado, 27 de marzo de 2010 |
Por Moshé Korin
Eliézer Kliksberg fue el último mohicano, el último escritor en lengua idish de nuestro ishuv. Auténtico símbolo de la cultura judía del shtetl de la Europa Oriental, que traspolada a nuestro país supo enraizar los atributos judaicos con la historia argentina.
En su ámbito inicial, en las aldeas de la Zona de Residencia en las que eran recluidos los judíos que vivían en dominios del “Zar de todas las Rusias”, el joven Eliézer ya había leído más de 300 libros.
Comenzó sus lecturas a los 10 años de edad en la Polonia natal (parte
del Imperio Ruso en esa época), en un hogar humilde y con textos
prestados. El pequeño Eliézer ya leía entonces un libro por semana (en
ídish o en polaco), en ocasiones releía hasta tres veces para poder
entenderlo mejor.
Fue un verdadero autodidacta, un típico folkinteliguent, que comenzó
con enorme fe en la lógica y paulatinamente entendió que ésta es
imperfecta.
Su fe en el perfeccionamiento y el sentido moral de la humanidad
partían tanto de la tradición judía y humanista (la filosofía de
Maimónides, de Martín Buber, Abraham Ioshua Heshel y de la vasta
literatura en ídish), asi como también, de la sabiduría universal que
incluye desde Aristóteles y los griegos a escritores como Tolstoi y
Dostoievski.
Su perspectiva aunó siempre el fervor de la tradición judía con el
sentir sionista y los conceptos sobre la organización social más justa.
Su vida y su obra se caracterizaron por constituir un excelente estímulo para la elevación del espíritu.
Esta formación, esos pensamientos y ese estilo de vida caracterizaron
también la atmósfera del hogar que formó en la Argentina, con su
esposa, la escritora y poetisa Clara Kliksberg (z “ l)—cuyo lema era
“¡Firme y adelante!”
Constituyó aquí una familia excepcional: sus hijos: Bernardo,
economista y sociólogo de fama internacional, consultor de las Naciones
Unidas; Naúm, renombrado psicólogo y sociólogo, especialista en el
Desarrollo de la Inteligencia Humana y Lea, también muy reconocida
profesional, en el campo de la Psicología y Relaciones Humanas y, junto
a ellos, sus cónyuges y sus respectivos descendientes.
Escribió centenares de artículos en idish y castellano que fueron
publicados en “Di Idishe tzaitung”, “Di Presse”, “Forwerts” (EE.UU.) y
“ Letzte Naies” (Israel),”Mundo Israelita”, “Comunidades” y algunos
también en “La Nación” de Buenos Aires, así como también en otras
publicaciones de Latinoamérica.
Uno de sus libros más destacados se titula “Cómo recuperar el sentido
de la vida”, editado en abril de 2004 por la editorial El Ateneo. Al
igual que sus otros escritos es un tónico para el alma y su lectura
despeja y anima y siempre están presentes las preguntas fundamentales
que hacen a la existencia de Dios, sobre la que el autor nos da una
respuesta convincentemente afirmativa.
Con lucha, vigor, empuje y también con alegría, fue uno de los hombres
que contribuyeron a la creación de las instituciones de nuestro ishuv,
tanto en la creación cultural como en la prensa judía, en el teatro en
ídish, en el libro o el artículo periodístico. Su tesonera tarea lo
convirtió en activo protagonista del Keren Kayémet, del Movimiento de
los Residentes Judíos de Polonia, del Hogar Israelita para Ancianos
entre otras instituciones.
Don Eliézer, quien había nacido en julio de 1909, falleció el 28 de
shvat de 5770 (12 de febrero de 2010), a los 100 años. Hasta hace poco
mantuvo su vigor, lucidez e
inteligencia en los niveles más elevados, a lo que podríamos sumar su
claro pensamiento y su fortaleza espiritual, que lo convirtieron en
ejemplo moral para todos nosotros.
Iehí zijró baruj!
Eliézer Kliksberg Z´L
Falleció el 12 de febrero de 2010
La Dirección, Redacción y Administración de Mundo Israelita expresan
sus sentidas condolencias a la familia de Don Eliézer Kliksberg, y
elevan su plegaria al Altísimo por el eterno descanso de su alma.
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