Inicio
 
GOLDA MEIR-Una Mujer que lo dio todo por su Pueblo Imprimir E-Mail
jueves, 18 de diciembre de 2008

Por Natalio Arbiser

Al cumplirse 30 años de su muerte —falleció el 8 de diciembre de 1973— Golda Meir es reconocida por todos los judíos como la mujer que lo dio todo por su pueblo.

A no dudar de que si hay que asociar el nombre de una mujer a la historia contemporánea del judaísmo y del sionismo, ese nombre es el de Golda Meir. Llamada en hebreo “Golda shelanu” y en idish “Unsere Golde”, en ambos casos eso quiere decir “Nuestra Golda”. La identificación del judaísmo —tanto diaspórico como israelí— con la vida y el accionar de Golda Meir, hacen que ella sea considerada parte indivisible de su pueblo.

Activista desde pequeña, excelente oradora —inigualable en este aspecto—, incansable trabajadora en el kibutz como en la central obrera o en el más alto cargo político en el Estado, bregó con toda la fuerza y la energía por la creación de Medinat Israel. Esta tarea sin pausa la inició cuando todavía el Estado judío no era más que un sueño de visionarios.

Embajadora y Premier

Fue Embajadora de Israel en la Unión Soviética (1948-49), Ministro de Trabajo (1949-56), Canciller (1956-66), Secretaria General del Partido Avodá (Laborista, 1968) y Premier (o Primer Ministro, 1969-74). Esto último, diez años antes que la primera mujer europea que accediera a análoga función.

Pronunció más de mil discursos, en diferentes latitudes y con los más diversos públicos. Visitó la Argentina en tres ocasiones: 1951, 1958 y 1968.

Humilde hogar

Golde Mabovitch —tal su nombre originario— nace el 3 de mayo de 1898 en Kíev (Ucrania). Es hija de Moshé Mabovitch y de Bluma Naiditch. El nacimiento en Kiev es circunstancial, ya que su familia es de Pinsk (hoy perteneciente a Belarús).

El de los Mabovitch es un hogar muy humilde, y demasiado acostumbrado a la modesta comida en base a papas, cebolla y pan. Pero hay algo peor: la alta mortandad infantil de la época se lleva a varios de sus hermanitos. Sobrevivieron, Sheine (9 años mayor que ella), Golde y Tzipke (la más pequeña).

Dirección de la vida

Es en Pinsk donde residen, cuando el padre de Golde se marcha a los Estados Unidos para ver la posibilidad de instalarse allí con los suyos. Siendo ella muy pequeña, al igual que su hermanita Tzipke, ambas son golpeadas por un antisemita. Este episodio tiene una estrecha relación con la brújula de su vida adulta, al punto que muchos años más tarde, Golda reconocería: “Si hay alguna razón lógica de la dirección que tomó mi vida, ella está en el deseo y la determinación de salvar a otros niños judíos de sufrir experiencias similares “.

De Rusia le quedaría lo que llamó “un complejo de pogrom” y una permanente sensación que definió como de ‘”frío por fuera y hambre por dentro “, cuando en 1906, doña Bluma y sus niñas tras una larga y azarosa travesía —tramos de viajes en trenes, durmiendo en literas y sin sábanas— se unen a Moshé en Milwaukee (Estados Unidos).

Juvenil liderazgo

A los ocho años de edad llega Golde con los suyos a los Estados Unidos. Ya antes de terminar la escuela primaria, ante una expresión antisemita de un alumno, ella es la líder que encabeza una manifestación vespertina frente a la vivienda de áquel.

En la adolescencia, admirada por un discurso convocante de Najman Sirkin, la joven Golde se une al Poalei Tzíon (Obreros de Sion), con el compromiso explícito de la aliá a Eretz Israel. Golde ya es enfática en afirmar que no quiere ser “una sionista de salón”. Tiempos en los que con la Declaración Balfour y la caída de cuatro siglos de dominación de los turcos otomanos sobre Eretz Israel, se comienzan a avizorar las posibilidades futuras del proyecto sionista.

Orquesta y violines

Golde es una inagotable y fervorosa militante. Además de su poder de convocatoria, es desde un principio una excepcional oradora. Isadore Tuchman queda fascinado al oírla y afirma de ella que posee “una boca de oro”.

Comienza su noviazgo con Morris Meyerson, quien es universalista y le dice: “Tendrás tu nuevo Estado judío, es decir, un nuevo país en el mundo ... ¿ y con eso qué…?”, Golde, que es contundente y muy buena argumentadora, le replica: “El internacionalismo no significa el fin de la individualidad de las naciones, del mismo modo que las orquestas no significan el fin de los violines”.

La condición de Golde, es que para que haya boda, debería haber pronta “aliá” (subir a Sion); se casan el 24 de diciembre de 1917 (17 días más tarde de la boda que celebran en Nueva York, David Ben Gurión y Pola Mauweis). Golde, a sus diecinueve años de edad, pasa a ser la Sra. Meyerson.

Tiempos del kibutz

Extenuante es el largo viaje en el navío “Pocahontas”, en el que el matrimonio Meyerson emprende el viaje de la “aliá” (véase al respecto nuestra nota en “Mundo Israelita” del 16 de septiembre de 2005). En el muy caluroso 14 de julio de 1921 llegan Golde y Morris a Tel Aviv. Los camellos les parecen los únicos rasgos de vida…. Pero hay más: un sol abrasador, una nube de mosquitos, un desierto siempre vivo constituyen el ambiente que los recibe. A los pocos días, una de las primeras cosas que hace ella, es dejar un papel con un deseo en el Muro Occidental del Segundo Templo, en Jerusalem. Allí escribe: “Este país debe ser reconstruido”.

Golde con su obstinación y un muy duro trabajo consigue que ella y su marido sean admitidos en el Kibutz Merhavia, donde incluso Golde cava hoyos. De esto diría ella más tarde: “Las manos se me cubrían de ampollas, que pronto se abrían; mi piel se pelaba y me salía sangre de las heridas. Después de un día de trabajo no podía dormir del dolor de espalda y de riñones, pero nuestra ansiedad por trabajar nuestra tierra luego de miles de años de exilio, podía más”. Morris, en cambio, vive deprimido. Hasta que para salvar su matrimonio, Golde cede y dejan el kibutz. Se instalan en Tel Aviv, donde nacen sus hijos Menajem (en 1924) y Sara (en 1926). Aun así su matrimonio —y pese a que ambos continuaban amándose— tiene muchos vaivenes y consecuentes separaciones.

Impronta

Pero el kibutz deja una impronta imperecedera en Golde. Todavía medio siglo más tarde, declararía: “Aborrecí tener que partir del kibutz. Fue una sensación de dolor que me atraviesa siempre como una aguja. El hecho de no poder seguir viviendo en el kibutz aún me produce resentimiento, a pesar de que ya pasaron casi cincuenta años de aquello”.

En su casa de Jerusalem, la cocina es habitual sede de debates con sus compañeros de militancia, mientras ella sólo bebe enormes tazas de té y fuma. También el balcón es testigo de su vocación por el tabaco.

Su hija Sara padece una dolencia de un riñón desde muy pequeña y esto obliga a Golde a viajar con ella a los Estados Unidos para su tratamiento. Por supuesto que una vez allí, despliega también una gran actividad en pos de lograr las adhesiones para que en Eretz Israel adviniese el Estado judío. “Nuestros hechos —exclama a quien quiera oírla— superan a nuestras palabras. Vengan a Eretz Israel y lo comprobarán con sus propios ojos”, dice ante el público norteamericano.

Iniciativas

En 1930 empieza a usar el nombre “Golda”, en hebreo, en vez del idish “Golde”. Luego, también abrevia el apellido matrimonial, que de Meyerson se convierte en Meir. Ese año, en el Congreso Internacional del Partido Laborista que se realiza en Londres, le advierten antes de pronunciar su discurso, que hay muchos delegados adversos al sionismo. “Nunca dejé de hacer algo por creer que podría fracasar”, responde categóricamente.

Además de ser una magistral oradora, es una mujer de múltiples iniciativas. Una de ellas es el de la sanción del “mifdé”, tributo a abonar por los trabajadores de la Histadrut (Central Obrera), a quienes se les descuenta del salario para compensar a los desempleados y a aquellos hogares víctimas de ataques árabes. Y sumemos a ello la decisión y energía tanto para enfrentar la ominosa restricción británica a la inmigración judía como para encarar la puesta en práctica de lo que se conoce como la 5° Aliá (la de los judíos de Alemania a partir de 1933). En los años treinta, siendo activista del Moetzet Hapoalot (Consejo Femenino de la Central Obrera judía), el principio rector de su accionar es que el único remedio ante el desempleo, consiste en crear trabajo.

Deseo

En 1938, en días en que la jauría hitleriana ya da demasiadas señales de la criminal persecución antijudía que se avecina, durante los actos del 50° Aniversario de la Estatua de la Libertad, exclama Golda Meir: “Una sola cosa quiero ver en mi vida: ¡Que nadie nunca más sienta lástima por los judíos!”. En su vida privada, oficializa la separación de su marido, que ya llevaba algún tiempo. Cuando en 1940 fallece en un accidente automovilístico Dov Hoss, es Golda quien lo sucede en el liderazgo político de la Histadrut.

Tras el fin de la guerra —y la Shoá— al enterarse de las terribles matanzas de poblaciones enteras de judíos, Golda entra en crisis. Pero pronto decide que es imprescindible hacer llegar a los sobrevivientes a la Tierra ancestral. Los ingleses se oponen, y, en una agitada reunión, las autoridades del Mandato dicen: “No cabe un alfiler más en Palestina”. “¡¿Quién quiere poner alfileres…?!”, los desafía con ironía.

Pero no son sólo ironías. También organiza una huelga de hambre (que dura cuatro días y ocho horas), consiguiendo así que dos buques con refugiados judíos sean finalmente autorizados a ingresar a Eretz Israel.

Única alternativa

Cuando el gobierno inglés (a cargo del laborista Bevin) afirma que no puede permitir más ingresos, porque los árabes volverían a atacar y se necesitaría una división del ejército para contenerlos, ella replica: “Bevin también necesitará una división del ejército para contenernos a nosotros”. Y, cuando el Alto Mando británico exige la entrega de aquellos judíos que realizan atentados contra oficinas gubernamentales, ella se niega y responde: “Los judíos asesinados por Hitler en las cámaras de gas fueron los últimos que murieron sin poderse defender”. Por ello, populariza la premisa: “Ein lanu breirá” (No tenemos alternativa), que quiere decir que por las buenas o por las malas, se marcha hacia la creación del Estado judío.

El 14 de mayo de 1948 (5 de Iar de 5708), Golda Meir se halla entre los veinticinco firmantes de la Declaración de la Independencia del Estado de Israel. “Me temblaban las manos”, reconoce poco más tarde, acerca de ese trascendente momento.

Está en gira en los Estados Unidos, cuando le llega el nombramiento del gobierno de Ben Gurión: hacerse cargo de la Embajada de Israel en la Unión Soviética. El principal objetivo de su misión es el de conseguir que disminuyan las trabas de inmigración de los judíos soviéticos a Israel. Es apoteótico el recibimiento que tiene de los judíos, que en las proximidades de la sinagoga de Moscú, la alzan en andas para expresarle el cariño y la consustanciación con Israel.

Trabajo y Cancillería

Es electa diputada por el Laborismo en la primera Knéset (Parlamento), que asume en 1949. Y, pronto, Ben Gurión la designa Ministro de Trabajo y Seguridad Social. Durante siete años demuestra gran eficiencia en la generación del Estado de Bienestar, imprimiendo un importante sello personal a su política, que teje la integración laboral y social, promoviendo una legislación social de avanzada y la “aliá”.

En 1956 oficializa el nombre hebreo que ya venía usando largamente: Golda Meir. Ese año asume como Canciller (Ministro de Asuntos Exteriores), cargo que desempeña durante diez años. Desde el mismo, entre otros importantes objetivos, logra el apoyo a Israel de los países que surgen en el África tras la descolonización.

Hacia 1965 se hacen más manifiestos sus problemas de salud, por lo cual está a punto de retirarse de la actividad política. Pero ante las rivalidades que surgen en el seno del Partido, y la amenaza de la dispersión, opta por continuar. Ese año, asume como Secretaria General del Laborismo que en 1968 se reunifica bajo el nombre del Partido "Avodá”, que es la continuidad del Mapai. Ése es también el año de su última visita a la Argentina.

Primer Ministro

En todo el mundo, sólo dos mujeres (en países asiáticos) habían ocupado antes el lugar más alto en un gobierno, cuando en 1969 Golda Meir asume como Primer Ministro de Israel —luego de la repentina muerte de Levi Eshkol—. Sobre la responsabilidad y probidad de la mujer en ese cargo, define Golda: “Una mujer no debe probar que hará maravillas. Si es capaz, es aceptada, hace bien su trabajo y es dedicada, entonces lo hará mejor. Es mejor, pero no debe ser elegida porque será mejor que cualquier hombre”, define en una ocasión.

La consolidación del Estado judío, la permanente “aliá” y la paz en el Medio Oriente guían su acción política como gobernante del joven Estado —por cuya creación tanto luchó—. La Guerra de Iom Kipur (noviembre de 1973) tiene un costo muy alto, pese a la reacción israelí luego del sorpresivo ataque egipcio. Aunque la investigación que realiza la Comisión Agranat responsabiliza del letargo de las Fuerzas de Defensa de Israel a sus altos mandos y no al gobierno, a Golda le queda un profundo dolor, que no sólo aceleraría su retiro del poder, sino también su enfermedad.

Ejemplos

Cuando en los días previos a la Campaña del Sinaí (1956) un oficial británico le sugiere que sacara a su hija Sara del kibutz del Néguev donde vive, ya que es peligroso porque los egipcios podrían arrasar con el lugar, responde categórica y brinda un gran ejemplo: “Todos los muchachos y las muchachas de los kibutzim tienen madres; si todas las madres vamos a llevarnos a nuestros hijos a casa, ¿quién detendrá a los egipcios…?”.

De esta gran mujer, artífice excepcional del ideal sionista, dijo Albert Spencer, secretario asesor del Consejo de Guerra británico, que ella “como nuestro ministro Churchill, predice una fácil solución frente a cualquier problema: si hay escasez de madera, ella sabe en qué lugar se puede hallarla; si hay escasez de carne, es también Golda Meir quien informa al Consejo en qué desierto aparece el ganado”.

Genio y figura

Golda demostró genio y carácter, sensibilidad y firmeza, severidad y comprensión, fuerza y diplomacia. Pocos como ella supieron enseñar a las juderías del mundo la necesidad de la “aliá”. Brillante oradora, en cada una de sus intervenciones conmovió a las juderías de diferentes latitudes.

En su última intervención en el gobierno —en 1974— dice Golda Meir: “Siempre me pareció más razonable creer no que Dios había elegido a los judíos, sino que los judíos fuimos el primer pueblo que eligió a Dios”. Y también Golda hizo su propia elección: la de servir al Pueblo Judío por sobre todas las cosas. Fallece en Israel, el 8 de diciembre de 1978, a los ochenta años de edad.

Golda Meir… “Golda shelanu” y “Unsere Golde” es también para todo el Pueblo Judío, la “Idishe Mame” del Estado de Israel.

 

 

 

 
< Anterior   Siguiente >

Ediciones

Edicion 4524
9 de mayo de 2014
22 de febrero de 2013
31 de agosto de 2012
14 de agosto de 2012
10 de agosto de 2012
31 de julio de 102
13 de julio de 2012
20 de junio de 2012
2 de junio de 2012
25 de mayo de 2012
11 de mayo de 2012
22 de abril de 2012
6 de abril de 2012
16 de marzo de 2012
24 de Febrero de 2012
27 de enero de 2012
30 de diciembre de 2011
16 de diciembre de 2011
25 de noviembre de 2011
11 de noviembre de 2011
21 de octubre de 2011
23 de septiembre de 2011
26 de agosto de 2011
05 de agosto de 2011
22 de julio de 2011
8 de julio de 2011
24 de junio de 2011
10 de junio de 2011
27 de mayo de 2011
13 de mayo de 2011
30 de noviembre de 2010
15 de noviembre de 2010
1 de octubre de 2010
17 de setiembre de 2010
3 de setiembre de 2010
20 de agosto de 2010
9 de julio de 2010
25 de junio de 2010
11 de junio de 2010
28 de mayo de 2010
14 de mayo de 2010
30 de abril de 2010
16 de abril de 2010
2 de abril de 2010
19 de marzo de 2010
5 de marzo de 2010
19 de febrero de 2010
22 de enero de 2010
8 de enero de 2010
25 de diciembre de 2009
11 de diciembre de 2009
27 de Noviembre de 2009
13 de noviembre de 2009
30 de octubre de 2009
16 de octubre de 2009
2 de octubre de 2009
18 de setiembre de 2009
4 de setiembre de 2009
21 de agosto de 2009
7 de agosto de 2009
24 de julio de 2009
10 de julio de 2009
26 de junio de 2009
12 de junio de 2009
29 de mayo de 2009
15 de mayo de 2009
1 de mayo de 2009
17 de abril de 2009
3 de abril de 2009
13 de marzo de 2009
27 de febrero de 2009
13 de febrero de 2009
30 de enero de 2009
19 de diciembre de 2008
12 de diciembre de 2008
5 de diciembre de 2008
21 de noviembre de 2008
14 de noviembre de 2008
7 de noviembre de 2008
31 de octubre de 2008
24 de octubre de 2008
17 de octubre de 2008
26 de setiembre de 2008
19 de setiembre de 2008
12 de setiembre de 2008
5 de setiembre de 2008
29 de agosto de 2008
15 de agosto de 2008
8 de agosto de 2008
1 de agosto de 2008
25 de julio de 2008
18 de julio de 2008
4 de julio de 2008
27 de junio de 2008
20 de junio de 2008
6 de junio de 2008
30 de mayo de 2008
23 de mayo de 2008
16 de mayo de 2008
9 de mayo de 2008
2 de mayo de 2008
18 de abril de 2008
11 de abril de 2008
4 de abril de 2008
28 de marzo de 2009
21 de marzo de 2008
14 de marzo de 2008
7 de marzo de 2008
22 de febrero de 2008
15 de febrero de 2008
8 de febrero de 2008
1 de febrero de 2008
18 de enero de 2008
11 de enero de 2008
4 de enero de 2008
21 de diciembre de 2007
14 de diciembre de 2007
7 de diciembre 2007
30 de noviembre de 2007
23 de noviembre de 2007
16 de noviembre de 2007
9 de noviembre de 2007
2 de noiembre de 2007
26 de octubre de 2007
19 de octubre de 2007
12 de octubre de 2007
28 de setiembre de 2007
21 de setiembre de 2007
7 de Setiembre de 2007
31 de Agosto de 2007
24 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
3 de agosto de 2007
27 de julio de 2007
20 de julio de 2007
13 de julio de 2007
6 de julio de 2007
29 de junio de 2007
15 de junio de 2007
8 de junio de 2008
1 de junio de 2007
25 de mayo de 2007
18 de mayo de 2007
11 de mayo de 2007

© 2019 Mundo Israelita