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Simjat Torá: el regocijo de la Biblia Imprimir E-Mail
jueves, 23 de octubre de 2008

Por Mario Eduardo Cohen (*)

Este miércoles, con la festividad de Simjat Torá se cierra el ciclo anual de las altas fiestas hebreas, iniciadas con el Año Nuevo y continuadas con el Día del Perdón y la Fiesta de las Cabañas.

Simjat quiere decir “alegría de” y por Torá se entiende el Pentateuco -los cinco primeros libros de la Biblia- y, por extensión, todas las enseñanzas bíblicas. Esta fiesta muestra un estado de ánimo de singular regocijo para expresar la unción del pueblo judío por la Torá. Es la celebración en que se termina con la lectura semanal del Pentateuco e inmediatamente se la recomienza, siguiendo la idea de un proceso continuo que nunca finaliza del todo.
Las familias judías se hermanan en los cantos y danzas, no sólo en las sinagogas sino también hasta en las calles, donde se sacan a pasear los rollos de la Torá. Se testimonia la afinidad del pueblo con un Libro que da las leyes del vivir y de la convivencia, del bien y del mal.
El apego al Libro de los Libros es, por supuesto, el valor que se da a la Palabra Sagrada, y a la presencia de Dios y de la ética en el ancho escenario de la vida humana.
Su celebración se lleva  a cabo casi exclusivamente en la sinagoga y se  caracteriza por pasear siete veces todos los rollos de la Torá en alto, rodeándolos de alegres cantos y bailes. Estos paseos se realizan en el servicio del anochecer  (de este martes 21)  y en el servicio matinal siguiente (este miércoles 22). Por un día se abandona el clima severo y solemne asociado generalmente a los servicios religiosos hebreos para dar paso a la alegría del conjunto. 
Una costumbre de “apenas” 400 años.
Como es sabido, la antigüedad de las festividades judías se miden en términos de milenios, sin embargo, esta costumbre  de pasear los rollos sagrados dentro y  hasta  afuera de la sinagoga  tiene sólo cuatro siglos, siendo relativamente nueva en la liturgia israelita si se  la compara con algunas otras tradiciones que nacieron hace tres milenios. Es que toda la celebración de la Fiesta de la Torá y nació del hecho de que es el momento del año en que se termina de leer el Pentateuco e inmediatamente se recomienza a recitarlo: recomenzará  la lectura bíblica con las primeras palabras del Génesis: “En el comienzo (bereshit en hebreo) creó Dios...”
Bereshit
La primera palabra de la Biblia es Bereshit, que en hebreo quiere decir, “en el comienzo” (de los tiempos). Se preguntaron rabinos y teólogos, ¿por qué empieza con la letra “Bet” -nuestra “b” es su equivalente- y no con la equivalente a la primera letra, “Alef”? En la mística judía encontramos una interesante respuesta: casi todas las letras se acercaron al Altísimo y le ofrecieron sus servicios para la magna labor que estaba por comenzar. Cada una de ellas ponderó su utilidad, sea por su significado numérico (en hebreo todas tienen un valor matemático) como por su intensidad en el uso o su posición en el orden alfabético. Y el Creador eligió la segunda, la “bet”. Jorge Luis Borges, gran conocedor de la cábala judía, lo explica así: “ ... el Texto no podía empezar con una maldición  (Indirectamente,  Borges nos está diciendo que el Texto Bíblico no podía empezar con la primera letra del verbo, “Arar” = maldijo.) ; tenía que comenzar con una bendición. Bet es la inicial hebrea de la palabra Beraja, que significa Bendición”. A su vez, los comentaristas dicen que esa bendición es finita y que cada generación debe reconquistarla.
Además, destaquemos que el valor numérico de la “bet” es “2”, o sea, la dualidad. Por ello en la Creación abundan los elementos creados de a dos, como la pareja humana; y en los demás seres vivos acontece algo análogo con los órganos anatómicos (ojos, orejas, brazos, piernas).
En la palabra Bereshit confluyen dos términos: “be”=“en el” y “reshit”, que quiere decir “comienzo” pero que trae implícita la idea de unidad (que viene de la raíz hebrea, rosh=cabeza). Es decir que, en la primera palabra de la Biblia ya encontramos los conceptos de la dualidad, unidad y bendición de la obra Creada.
Se considera una gran distinción el ser elegido para subir a la lectura de la Torá, es un honor mayor ser la persona que finaliza con la lectura de la misma y la que recomienza con el recitado del texto sagrado. Se los llama, respectivamente, Jatán Torá (novio de la Torá), al que concluye y Jatán Bereshit (novio del libro “Bereshit) al que da inicio a la lectura del Libro del Génesis (bereshit).  También es costumbre que los niños que todavía no han llegado al Bar Mitzvá participen (agrupados) de la lectura de la Torá.
En las décadas recientes estos paseos en torno a los rollos de Torá se convirtieron en verdaderos actos de resistencia silenciosa para obtener la libertad de cultos en la ex Unión Soviética.
La Biblia. El libro más difundido.
Volviendo a la historia, cabe señalar que los sacerdotes  hebreos de la antigüedad fueron los primeros que brindaron a todo el pueblo el conocimiento de los textos religiosos. Ellos dispusieron -hace más de dos milenios- la lectura semanal pública de una parte de la Torá con lo que dejó de ser un tema de iniciados para convertirse en conocimiento de toda la comunidad, y hoy estos textos son patrimonio de toda la humanidad. En los otros pueblos las castas  sacerdotales y los escribas eran dueños exclusivos de los conocimientos religiosos y sólo los divulgaban a los miembros de su grupo con lo que mantenían su poder.
Es interesante la pregunta acerca de cuál es el significado de la palabra hebrea TORÁ. En sentido restringido y estricto se refiere sólo al Pentateuco (los Cinco Libros de Moisés); puede significar también Tanaj (o Antiguo Testamento), y en un sentido mucho más amplio puede llegar a interpretarse por Torá a todas las enseñanzas judaicas.
Cabe recordar que la Biblia, compuesta por el Tanaj hebreo y por el Nuevo Testamento cristiano, es el libro más difundido del mundo. Fue traducido en forma completa a unos  200 idiomas y algunos de sus libros a cerca de 1500 idiomas y dialectos. Por año se imprimen unos 25.000.000 de ejemplares del Libro de los Libros. 
Los textos bíblicos forman parte central de nuestra cultura occidental y son la base de las creencias en el monoteísmo ético -que a través de los judíos, cristianos y musulmanes- representan las  expresiones religiosas de un tercio de la humanidad.
Han pasado centenares de años  y el Libro de los Libros, es y seguirá siendo venerado a través de fiestas como la "Alegría de la Torá".

(*) Presidente del Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí (CIDICSEF)

 
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